Textos y fotografías: Ana Gómez Cobo
Ana Gomez Cobo lleva 39 años trabajando en seguridad nuclear. Empezó su vida profesional en 1985 y, de 1995 a 2000, trabajó en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) donde fue responsable de actividades de análisis probabilista de seguridad. Ana se incorporó a la Oficina de Regulación Nuclear del Reino Unido en el año 2000, donde fue inspectora de seguridad nuclear hasta el 2022. En 2012, estuvo cedida durante un año al Ministerio de Energía y Cambio Climático del Reino Unido, donde asesoró en tecnología de centrales nucleares para el proyecto “Final Investment Decision Enabling Project” para la central nuclear de Hinkley Point C. En mayo de 2022, Ana se reincorporó en el OIEA, donde actualmente es jefe de la Sección de Evaluación de la Seguridad.
¿Cuántos años llevas en tu actual puesto de trabajo, cuáles son tus responsabilidades?
Me incorporé al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a mediados de mayo de 2022, es decir, llevo dos años en este puesto de trabajo. Soy jefe de la Sección de Evaluación de la Seguridad (SAS), de la División de Seguridad de las Instalaciones Nucleares (NSNI), del Departamento de Seguridad Nuclear Tecnológica y Física (NS) del OIEA.
Nuestro Departamento, NS, apoya a los Estados Miembros del OIEA en sus esfuerzos para fortalecer la seguridad tecnológica y física de las instalaciones nucleares. En este marco, elaboramos Normas de Seguridad, realizamos revisiones de seguridad y asesoramos para reforzar el uso efectivo de las Normas de Seguridad, y apoyamos a los Estados Miembros para desarrollar y mantener capacidades en materia de seguridad nuclear.

¿Cuáles son las principales actividades de tu cargo actual?
Mi sección, SAS, cubre un ámbito de trabajo muy amplio, porque llevamos todos los aspectos de la seguridad del diseño y de la evaluación de seguridad de centrales nucleares, menos los relacionados con sucesos externos que los cubre otra sección de nuestra división. El trabajo que hacemos es para las centrales nucleares que ya existen y para las centrales nucleares del futuro, es decir, reactores avanzados, reactores modulares pequeños, incluyendo para sus usos en centrales nucleares flotantes, y también para las instalaciones de energía de fusión.

Como sabéis, las Normas de Seguridad del OIEA (actualmente hay 133 publicadas) establecen los principios fundamentales, requisitos y recomendaciones para garantizar la seguridad nuclear, y son una referencia mundial para la protección de las personas y del medio ambiente. En SAS hacemos mucho trabajo técnico desarrollando Normas de Seguridad y otras publicaciones que recogen prácticas de cómo se aplican las Normas, o información importante para su futura revisión y actualización. Mi sección es responsable de 24 Normas de Seguridad (dos en desarrollo) en las áreas de seguridad del diseño y evaluación de seguridad. En los próximos años, nuestro trabajo para actualizar estas Normas será muy importante, ya que necesitamos que sean completamente aplicables a los reactores avanzados.
Otro aspecto de nuestro trabajo es contribuir a reforzar y mantener la capacidad técnica en nuestros Estados Miembros en materias de seguridad del diseño y evaluación de seguridad de centrales nucleares, a través de talleres y cursos de formación. Estas actividades nos apasionan porque nos permiten involucrarnos activamente y conocer a muchos colegas y contrapartes de todo el mundo, aportándoles conocimientos técnicos y a la vez aprendiendo sobre sus países y sus culturas, sus costumbres, probando sus comidas, animándonos a decir ‘buenos días’ y ‘gracias’ en sus idiomas…. Todo esto me parece maravilloso.
El tercer aspecto muy importante del trabajo de nuestra sección es el servicio de Revisión Técnica de Seguridad (TSR). Cuando nos lo piden nuestros Estados Miembros, llevamos a cabo misiones para revisar de manera independiente la seguridad del diseño, o los análisis de seguridad de centrales nucleares. Examen técnico de la seguridad (TSR) | OIEA (iaea.org)
Escribiría páginas y páginas sobre todo esto, pero la pregunta es sobre las principales actividades de mi cargo y la verdad es que el trabajo técnico duro no lo hago yo, lo hace mi equipo, con gran dedicación, y con el apoyo de muchos expertos internacionales, autoridades en todos esos temas, que de forma muy generosa nos pasan sus conocimientos y su experiencia.
Como jefe de sección, yo soy responsable de gestionar el trabajo de SAS, asegurándome que hacemos lo que necesitan los Estados Miembros, que planeamos nuestro trabajo con rigor y lo sacamos adelante a tiempo, que usamos los recursos necesarios de forma eficiente, que colaboramos con otros equipos de dentro o fuera del OIEA cuando se necesite, y que los resultados de nuestro trabajo sean de alta calidad. Por supuesto esto conlleva muchas tareas administrativas con las que no quiero aburriros.

Otro aspecto muy importante de mi trabajo es todo lo relacionado con la gestión del personal. SAS tiene un equipo de profesionales extraordinarios con una ética de trabajo increíble, y mi prioridad es apoyarles, empoderarles, pero también respaldarles si encuentran dificultades. Lo que quiero es que estén felices y saludables, y que cada mañana se levanten contentos, con energía para afrontar los retos a los que nos enfrentamos, y orgullosos de trabajar para nuestra organización.
¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?
He trabajado fuera de España durante la mayor parte de mi vida profesional, y como a mí una de las cosas que más me gusta es viajar y conocer otros países y otras culturas, pues haber estado de aquí para allá todos estos años no ha sido difícil, y he disfrutado cada momento. También creo que el impacto en mi familia ha sido, en balance, positivo – a mi familia les gusta Viena, y sobre todo les encanta Liverpool, donde he vivido más de 20 años, cosa que no me extraña porque es una ciudad súper divertida, vibrante, bonita, con buen fútbol, los Beatles, y mucha marcha. También he tenido la suerte que mi pareja y yo hemos podido trasladarnos de un país a otro prácticamente a la vez en casi todas las ocasiones.

Pero no quiero que penséis que esto es así para todo el mundo. Trasladarse a otro país puede suponer sacrificios muy importantes, sobre todo si la familia no puede trasladarse también. Si vives en Viena y tu familia vive en otro país de Europa, te vas a pasar mucha parte de tu tiempo libre en aeropuertos y aviones para poder verlos frecuentemente; si no viven en Europa, el sacrificio es aún mayor, claro. Y hay que tener en cuenta que cuando te vas a vivir a otro país puede ser un poco solitario al principio, hasta que conoces a gente, haces amigos, y te acostumbras al nuevo modo de vida. Pero claro, es un privilegio trabajar en un organismo como el OIEA.
¿Cuáles son los aspectos más significativos de tu trabajo?
Creo que ya he respondido a esta pregunta antes, ¿no? 😊
¿Qué detalles echas en falta de España?
De España echo de menos la luz y el color. He vivido en dos países que están a un vuelo directo y corto de Madrid, así que, si me entra un poco de añoranza me compro un billete y me voy para allá…. ¡para mí es fácil!
¿Invitas a los jóvenes y no tan jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?
La primera vez que me fui a vivir fuera de España fue en 1988, y lo que quería, sobre todo, era aprender inglés bien, pero también conseguir experiencia de trabajo en otro país. Pero, cuando te vas a vivir al extranjero, el primer reto a afrontar es que, aunque hables el idioma más o menos bien, al principio puede ser duro porque tardas un tiempo en entender el 100% de lo que se habla a tu alrededor. Yo tuve la inmensa suerte de estar rodeada de gente que me acogió y me ayudó mucho – me imagino que con mucha paciencia por su parte. Aun así, durante las primeras semanas, me daba pereza levantarme porque pensaba: otro día en inglés todo el tiempo – que horror. Pero un día te despiertas y te das cuenta de que ya lo entiendes todo – es una sensación fantástica.
Trabajar en otro país es una experiencia valiosísima, se conoce mundo, se aprende bien otro idioma, se conocen otras formas de trabajar y de hacer las cosas, otras culturas, se conoce gente que piensa de forma distinta a la tuya, que tiene tradiciones distintas a las tuyas, así que se te abre la mente y, además, añades una experiencia muy útil a tu currículo, dándote puntos para conseguir futuros trabajos. Así que por supuesto que ánimo a los jóvenes a que amplíen sus horizontes profesionales fuera de las fronteras de España, y que disfruten cada momento de esas experiencias.
Repaso a una vida profesional
Como llevo muchísimos años trabajando en seguridad nuclear, me gustaría compartir con vosotros un poquito más sobre mi vida profesional.
Nací en Soria, y en los años 70 había planes para construir un reactor de investigación cerca de la capital. Entonces empecé a pensar que yo podría trabajar ahí, que eso era algo que me gustaría mucho. El reactor no se llegó a construir, pero a mí ya me había entrado el gusanillo nuclear, y cuando estudié químicas me especialicé en química física, y luego hice el curso de ingeniería nuclear de la Junta de Energía Nuclear. Así es como entré en ‘la ruta de la seguridad nuclear’; y por eso siempre digo que, para mí, el trabajo en seguridad nuclear no es una profesión, es una vocación.
En 1985 empezó mi vida profesional y durante los 10 primeros años trabajé en empresas de ingeniería nuclear en España y en el Reino Unido, y me especialicé en análisis probabilista de seguridad (APS). Tengo muchos buenos recuerdos de aquella época, pero uno muy entrañable es que en 1987 nos entrevistaron a una compañera y a mí para un artículo titulado “Con Oficio de Varón” para una revista española de actualidad y moda que se llamaba Dunia y que tenía mucha difusión. Para el artículo entrevistaron a varias mujeres profesionales en áreas que la gente podría pensar que eran para hombres. Aquí os dejo unas fotos de la portada de la revista, la foto que me hicieron a mí, y los titulares del artículo. Me parece importante porque ese artículo pudo tener influencia; pudo llegar a mujeres jóvenes que estaban planteándose su futuro y quizá pensando que las ciencias y las ingenierías no eran para ellas. Hoy en día se está poniendo mucho esfuerzo en atraer mujeres a los campos técnicos y científicos, y aquí veis como hace casi 40 años estos mensajes ya resonaban.

El OIEA tiene iniciativas importantes, como el Programa de Becas Marie Sklodowska-Curie y el Programa Lise Meitner, cuyo objetivo es dar apoyo para que más mujeres de todo el mundo sigan una carrera en el campo nuclear, o para impulsar su desarrollo profesional en el sector nuclear.
Aquí os dejo los enlaces https://www.iaea.org/services/key-programmes/together-for-more-women-in-nuclear/iaea-marie-sklodowska-curie-fellowship-programme, https://www.iaea.org/services/key-programmes/together-for-more-women-in-nuclear/lise-meitner-programme.

En el año 2000, después de trabajar durante cinco años como Oficial de Seguridad Nuclear en el Organismo Internacional de Energía Atómica en Viena, conseguí un trabajo con el Organismo Regulador Nuclear del Reino Unido (Office for Nuclear Regulation, ONR) y me fui a vivir a Liverpool. Os tengo que decir que Liverpool me apasiona – es una ciudad que ha cambiado muchísimo desde los 90 ¡Si aun no habéis visitado Liverpool os lo recomiendo! Allí viví casi 22 años; empecé siendo inspectora de seguridad nuclear, luego inspectora principal y terminé siendo inspectora superintendente y jefe de sección, ya un puesto de liderazgo a nivel senior en la organización. Durante ese tiempo fui jefe de Tecnologías Nucleares Avanzadas y mi trabajo consistía en desarrollar un equipo de inspectores de ONR para que adquirieran los conocimientos y una buena comprensión de las tecnologías de reactores avanzados, y por lo tanto desarrollaran la capacidad de regular en el futuro estos reactores, incluidos los de las nuevas generaciones. Además, participé en todas las Evaluaciones de Diseño Genérico (Generic Design Assessment, GDA) que completó ONR hasta el 2022. Fui jefe del GDA de UK HPR1000 desde que empezó en 2017 hasta que se concluyó – los dos últimos años, en los que hicimos la evaluación detallada del diseño y del estudio de seguridad, fueron un gran reto durante la pandemia. Pero me siento muy orgullosa que el proyecto se terminó en enero del 2022, con mi equipo trabajando duro para entregar la evaluación y conclusiones exactamente de acuerdo con el plan original. Os dejo un enlace donde podéis ver todos los documentos técnicos de evaluación que publicamos durante ese proyecto (UK HPR1000 – Reports | Office for Nuclear Regulation (onr.org.uk)).



