Sumar

JUNTA DIRECTIVA DE LA SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA (SNE)

A los profesionales nucleares nos ha sorprendido siempre y nos seguirá sorprendiendo esta necesidad de determinados actores en volver una y otra vez a la máxima de Sun Tzu en El Arte de la Guerra de “La mejor defensa es un buen ataque” como única estrategia a la hora de abordar el diseño del futuro energético de este país. Esto es porque nuestra visión es más de sumar que de restar y de defender más que de atacar.

Lo cierto es que somos muchos los que compartimos un objetivo común: combatir el calentamiento global, limitar la emisión de gases de efecto invernadero y preservar la seguridad de suministro y el desarrollo económico y social de las personas, incrementando también la independencia energética del país. Compartimos esa visión y ese objetivo final, pero no podemos decir lo mismo ni de la estrategia ni del planteamiento.

La energía eléctrica de origen nuclear tiene, como todas las fuentes de generación, fortalezas que la hacen destacar frente a otras en determinados aspectos como su capacidad, intensidad o robustez y debilidades, como sus riesgos asociados, que deben ser rigurosamente gestionados y necesariamente supervisados. Como profesionales que somos de este sector, conocemos bien nuestras centrales, nuestra industria y nos vemos capacitados para defender la continuidad de la operación de los siete reactores que tenemos en funcionamiento en España. Almaraz I y Almaraz II, Ascó I y Ascó II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo son siete tesoros que generan todos los años alrededor del 20 % de toda la electricidad que se produce en la península ibérica lado español. Aportan estabilidad a la red, aportan capacidad de producción en continuo, aportan energía libre de emisiones… Nos gusta hablar de lo que aportamos, de lo que sumamos, de nosotros mismos y de nuestras capacidades.

Esta es nuestra visión, por lo que nos cuesta entender esa espiral absurda en la que otros se han instalado para defenderse, para posicionarse siempre, siempre, partiendo de la base del ataque a la nuclear, a la continuidad de la operación de las centrales y de la necesidad de cerrar estas instalaciones sin mucha razón técnica, pero si una alta carga ideológica o un interés particular.

Hemos sufrido, como país, una primera crisis derivada de la invasión rusa a Ucrania, ahora estamos sufriendo la derivada del cierre del estrecho de Ormuz y, más allá de estas situaciones, un contexto mundial en el que las prioridades han cambiado y, como consecuencia de ello, también las decisiones que se están tomando.

Los profesionales nucleares defendemos y defenderemos que sumamos capacidad, riqueza y seguridad de suministro eléctrico a favor del país y que estamos en condiciones para continuar haciéndolo durante muchos años más. Nuestra visión es la de aportar, sumar y trabajar en equipo con toda la capacidad de generación para avanzar hacia un futuro mejor. El ataque, la desacreditación y el “yo sí valgo, pero tú no” es una defensa que no encaja con nuestros valores, nuestra visión y nuestro deseo de prosperidad y de futuro.

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