Nayra Muñoz Tirado

DIRECTORA DE OPERACIONES DE NUCLEONOVA FRANCE

Textos y fotografías: Nayra Muñoz Tirado

Me llamo Nayra Muñoz Tirado y soy ingeniera industrial por la Universidad Politécnica de Valencia. Realicé mi proyecto final de carrera en Rennes, Francia, gracias a una beca Erasmus. Al terminarlo, tuve la oportunidad de empezar a trabajar en Francia y no lo dudé. Más adelante completé en Madrid un Máster en Prevención de Riesgos Laborales.

Mi trayectoria profesional ha estado vinculada al sector nuclear desde sus inicios. Comencé en Framatome Maubeuge / SOMANU, trabajando en el lanzamiento comercial de una patente de proceso de descontaminación y en el análisis de las necesidades de las centrales nucleares españolas para la gestión de residuos radiactivos derivados de la descontaminación de equipos nucleares.

Tras más de dos años en SOMANU, me incorporé en París a la Dirección de Calidad y Medioambiente del Sector Reactores de AREVA NP—hoy Framatome— como ingeniera de calidad y medioambiente. Allí participé en la certificación ISO 14001 de las regiones de Francia y Alemania, en la gestión del sistema de calidad nuclear y en la evaluación de suministradores para los primeros proyectos EPR.

Con el tiempo fui asumiendo nuevas responsabilidades, hasta gestionar la homologación de suministradores para actividades de nuevas construcciones, base instalada y ciclo de combustible del grupo AREVA —actualmente Framatome y Orano— en Francia y Alemania. Más adelante, tras cuatro años como responsable de performance en el área corporativa, mi esposo y yo decidimos dejar París y mudarnos a Burdeos.

Ese cambio supuso mi salida temporal del sector nuclear, después de 17 años de trayectoria, ya que en Burdeos no había muchas empresas vinculadas a este ámbito. Inicié una nueva etapa como responsable de Calidad, Prevención de Riesgos Laborales y Medioambiente en Madic Industries, una pyme industrial francesa que desarrolla soluciones para el almacenamiento, la distribución y la gestión de energía para la automoción, así como métodos de pago automáticos. Fue una experiencia muy enriquecedora porque además de estar sometida a un entorno regulatorio exigente, me permitió descubrir una empresa más operativa y próxima al terreno industrial, con un ciclo más corto.

Visita a ITER
Visita a ITER.

Después de seis años en ese puesto y viendo el nuevo impulso del sector nuclear, decidí que quizá había llegado el momento de lanzarme a la aventura que mi padre, también vinculado al sector, tantas veces me había “susurrado”: contribuir a la internacionalización de Nucleonova.

Así, en 2024 creamos Nucleonova France. Actualmente soy directora de Operaciones de Nucleonova France y coordino las actividades de ingeniería de calidad del Grupo Nucleonova. Esta aventura tiene además una dimensión muy personal: la comparto con mi hermano, Director General del grupo, y con mi padre, Presidente. Es, por tanto, un proyecto empresarial, pero también familiar.

¿Cuántos años llevas en tu actual puesto de trabajo, cuáles son tus responsabilidades?

Llevo algo más de dos años como directora de Operaciones de Nucleonova France. Durante este tiempo, mi misión ha estado centrada en crear, implantar y consolidar la filial francesa, pero sobre todo en abrir mercado para Nucleonova en un entorno exigente, muy estructurado y donde la confianza se construye con tiempo, presencia y credibilidad.

Nucleonova difícilmente podría haberse lanzado al mercado francés únicamente desde España. El sector nuclear francés tiene sus propios códigos, redes, asociaciones, exigencias regulatorias y formas de trabajar. Mi papel consiste precisamente en conectar ambos mundos: el conocimiento del mercado francés con la experiencia técnica y la capacidad del Grupo Nucleonova.

Mi responsabilidad principal es abrir puertas, identificar oportunidades, buscar colaboraciones, participar en consorcios, reforzar nuestra presencia en asociaciones como GIFEN o Nuclear Valley, preparar ofertas y acompañar los primeros contratos. Cuento con una red de contactos muy amplia, construida durante más de 25 años en Francia. Muchos antiguos compañeros o interlocutores ocupan hoy puestos de responsabilidad en el sector. Es una ventaja importante, aunque no suficiente por sí sola: en el sector nuclear los contactos permiten iniciar conversaciones, pero después hay que demostrar competencia, seriedad y visión de largo plazo.

Paris WNE 2025
Paris WNE 2025.
¿Cuáles son las principales actividades de tu cargo actual?

Mi cargo combina tres dimensiones: desarrollo de negocio, representación de Nucleonova France y coordinación técnica con el Grupo.

La primera es claramente comercial y estratégica. Mi prioridad es abrir negocio: detectar necesidades, entender dónde podemos aportar valor, buscar socios, proponer colaboraciones y posicionar a Nucleonova France en proyectos con potencial. Es una labor de fondo, que exige presencia, constancia y capacidad para explicar de forma clara qué puede aportar el grupo.

La segunda dimensión es la visibilidad. Participo en ferias, jornadas profesionales, asociaciones y encuentros sectoriales, porque en Francia no basta con tener una buena oferta técnica: hay que estar presente, ser reconocido y generar confianza. Los eventos nacionales organizados por GIFEN o Nuclear Valley, así como las exposiciones internacionales como la World Nuclear Exhibition (WNE) o INUOG (sobre obsolescencia), me han dado una exposición directa a una comunidad nuclear muy dinámica, caracterizada por su apertura, transparencia y espíritu colaborativo.

La tercera dimensión es técnica. Nucleonova aporta servicios de ingeniería de aprovisionamiento, cualificación y dedicación de equipos, así como consultoría en calidad nuclear. En este ámbito participo como experta en la comisión ISO para la revisión de la norma ISO 19443 y de su guía de interpretación. También colaboro en la promoción de la dedicación de componentes de calidad comercial —CGID—, una metodología muy implantada en otros mercados como el español, pero todavía poco desarrollada en Francia.

Además, gracias a la incorporación de Úrsula, nuestra directora técnica en Francia, especialista en cualificación conforme a la normativa francesa, hemos reforzado nuestra capacidad técnica local. Esto nos permite ofrecer a los clientes una propuesta más sólida, combinando el conocimiento del marco regulatorio francés con la experiencia del Grupo Nucleonova.

Junto a Úrsula García, directora técnica de de Nucleonova France, en un evento del GIFEN en Francia.
¿Cuáles son los aspectos más significativos de tu trabajo?

Para mí, lo más significativo es la evolución que ha supuesto en mi propia carrera. Durante muchos años tuve un perfil más técnico, ligado a calidad, medioambiente, homologación de suministradores, sistemas de gestión y performance. En Nucleonova France he tenido que evolucionar hacia un papel más gestor, comercial y estratégico.

He aprendido a representar una empresa, defender su propuesta de valor, participar en ferias, mantener conversaciones comerciales, buscar alianzas y contribuir a una estrategia de entrada en un mercado complejo. Es una faceta que antes no había desarrollado de forma tan directa y que me está haciendo crecer mucho profesionalmente.

También es muy significativo participar en la estrategia de expansión de Nucleonova Group. La creación de Nucleonova France forma parte de una etapa de fuerte inversión del grupo, con la incorporación de perfiles muy potentes y con gran experiencia en el mercado. Esto demuestra un compromiso real con el crecimiento, la internacionalización y la voluntad de construir una empresa sólida, perdurable y alineada con las necesidades futuras del sector nuclear.

¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?

Llevo ya 25 años en Francia. ¡Me parece mentira!

Trasladarme al extranjero al inicio de mi carrera tuvo un impacto muy importante, tanto profesional como personalmente. Supuso aprender bien otro idioma —en mi primer puesto, mi jefe me hacía redactar los informes en francés y luego me los corregía, algo que me ayudó muchísimo—, pero también adaptarme a otra cultura y a otra forma de relacionarse.

Al principio no fue fácil. En Francia las relaciones suelen construirse de forma más progresiva y la vida social es menos espontánea que en España. Con el tiempo, aprendí a adaptarme sin perder mi identidad, manteniendo esa naturalidad que creo que nos caracteriza, y me acostumbré a moverme en entornos internacionales y multiculturales.

En lo personal, Francia forma parte esencial de mi vida: estoy casada con un francés, mis hijos son franco-españoles y tengo muchos amigos y familia aquí. Aun así, sigo muy conectada con España, tanto por mi familia y amigos como, más recientemente, por mi actividad profesional con Nucleonova.

Lo más difícil sigue siendo ver poco a la familia y amigos y ser consciente de todos los momentos que te pierdes. También es cierto que las vacaciones quedan muchas veces condicionadas por la necesidad de volver a casa para poder ver a los tuyos.

INOUG 2025 en Varsovia
INOUG 2025 en Varsovia.
¿Qué detalles echas en falta de España?

Echo de menos, sobre todo, a la familia y a los amigos. También la luz, el clima, el ritmo de la vida cotidiana y esa espontaneidad tan nuestra en las relaciones personales.

Por ejemplo, echo de menos la facilidad para llamar a alguien o pasar a ver a unos amigos sin tener que planificarlo todo con mucha antelación. En Francia tengo a veces la impresión de que se teme “molestar”. Recuerdo que, durante mis primeros años aquí, me sorprendía mucho que una de mis mejores amigas francesas, cada vez que me llamaba, lo primero que preguntara fuera: “¿Molesto?”.

Quizás tengo esa sensación todavía más marcada porque me fui joven y porque crecí en un pueblo, donde las relaciones eran mucho más naturales, cercanas y espontáneas. Pero incluso hoy, con la vida tan ajetreada que llevamos todos —el trabajo, la casa, los niños—, sigo echando de menos esa facilidad para encontrarse, improvisar una comida, tomar algo o simplemente compartir un rato sin necesidad de organizarlo todo.

También echo de menos esa forma de vivir más hacia fuera: la calle, las terrazas, las conversaciones largas alrededor de una mesa y la sensación de que la vida social forma parte del día a día. Con los años Francia se ha convertido en mi casa, pero hay pequeños detalles de España que siguen teniendo un lugar muy especial.

¿Invitas a los jóvenes y no tan jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?

Sin lugar a dudas. Salir fuera y trabajar en un contexto internacional permite entender de verdad el peso de la cultura en la forma de trabajar, comunicar, decidir y construir relaciones profesionales.

Trabajar en otro país no significa perder tus raíces. Al contrario, te ayuda a mirarlas con otra perspectiva y a valorarlas más. También te obliga a adaptarte, a aprender otros códigos y a desarrollar una flexibilidad que después resulta muy útil en cualquier entorno profesional.

Mi consejo para los jóvenes —y también para los no tan jóvenes— es que se atrevan. No hace falta sentirse completamente preparado antes de dar el paso. Se aprende caminando. Eso sí, los idiomas, la curiosidad, la humildad, las ganas de aprender y una buena base técnica ayudan mucho.

En mi caso, salir de España me abrió una carrera profesional que nunca habría imaginado al principio. Y, 25 años después, me permite participar en una nueva aventura: contribuir desde Francia al desarrollo internacional de una empresa española del sector nuclear, nuestra empresa familiar.

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