Textos y fotografías: Gregorio Moya Gracia
Me llamo Gregorio Moya y soy Ingeniero Mecánico e Industrial por la Universidad Politécnica de Algeciras. Mis inicios fueron en el sector de Oil&Gas trabajando como Ingeniero de proyectos en diseño, fabricación y montajes industriales. Con el tiempo me especialicé en fabricación de tanques de gas natural licuado (GNL) y en dirección de obras de distinto tipo.
Esta experiencia me sirvió de trampolín para cambiar mi trayectoria hacia la Ingeniería Nuclear con IDOM donde tuve la oportunidad de profundizar en este sector, aprender de la cultura nuclear, y participar en proyectos complejos y muy bonitos como el reactor de Fusión ITER y el reactor para ensayo de materiales Jules Horowitz, ambos en Francia.
En el año 2019 me trasladé a Canadá para participar en el diseño de un reactor de sales fundidas de última generación (Gen IV) como responsable del área mecánica en Moltex Energy y desde entonces me he centrado en el mundo de los reactores modulares pequeños (SMRs).
¿Cuántos años llevas en tu actual puesto de trabajo, cuáles son tus responsabilidades?
Desde hace seis años que me trasladé a Canadá, el objetivo ha sido el desarrollo de SMRs, inicialmente en Moltex y después en New Brunswick Power en el grupo de desarrollo de reactores avanzados.
En paralelo, desde hace tres años ejerzo como responsable de área nuclear en Norte América para desarrollo de negocio, y apoyando puntualmente a otras líneas de negocio como la de Fusión que está progresando muy rápidamente en los últimos años.
¿Cuáles son las principales actividades de tu cargo actual?
Las actividades son muy variadas, desde análisis o estudios de ingeniería, apoyo a otros departamentos como el medioambiental o de licenciamiento, supervisión de contratistas de trabajos en campo y coordinación del equipo de IDOM en Canadá.
¿Cuáles son los aspectos más significativos de tu trabajo?
Lo que más destacaría es integrarme en la cultura canadiense. Canadá es un país pro nuclear, disponen del exitoso diseño CANDU (CANada Deuterium Uranium), que utiliza Uranio natural como combustible y es excepcionalmente seguro.
Con esta base sólida y una mentalidad de innovación y progreso, desde que llegué a Canadá he tenido la oportunidad de participar en el desarrollo de nuevas tecnologías, interactuado con expertos de diferentes áreas, participado en conferencias internacionales y sobre todo ampliar mi visión y mis perspectivas en el futuro.

¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?
La mayor parte de mi trayectoria profesional ha transcurrido fuera de casa, en España en otras provincias (Huelva y Barcelona) y en el extranjero (Finlandia) donde trabajé en diferentes proyectos. En mi familia, Canadá siempre lo hemos visto como un país muy atractivo, y seguro y en cuanto surgió la oportunidad no lo dudamos ni un momento.
Estábamos viviendo en Barcelona, por lo que el cambio fue drástico, de una ciudad vibrante con más de 5M de habitantes a Saint John, una ciudad tranquila rodeada de naturaleza, con apenas 0.1M de habitantes.
En cuanto al sistema educativo, la provincia de NB es la única bilingüe en Canadá, por lo que mis hijas tienen la oportunidad de aprender ambos idiomas y además (importante para ellas) disfrutan yendo al colegio en el típico autobús americano amarillo.
El invierno es especial con lugares únicos como los ríos congelados, aunque a veces se puede hacer un poco largo… El resto del año es agradable sin temperaturas extremas como las que vemos en España, y las llamativas hojas rojas de arce canadiense que vemos en los meses de otoño son un bonito recordatorio de dónde estamos.
¿Qué detalles echas en falta de España?
El principal inconveniente es la distancia con amigos y familia. Saint John es una ciudad muy pequeña que no está bien comunicada internacionalmente pero aun así intentamos ir a España una o dos veces al año para que no se olviden de nosotros.
En cuanto a cultura, es cierto que se echa de menos todo… sobre todo la forma de ser de la gente, especialmente en Andalucía. Canadá es muy diferente, pero es un país muy acogedor, seguro, con gente muy educada y agradable y nosotros nos hemos integrado muy bien por lo que a día de hoy queremos seguir disfrutando de este “viaje” y no nos planteamos volver a España en el corto plazo.
¿Invitas a los jóvenes y no tan jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?
Creo que es muy importante buscar este tipo de oportunidades y no dejarlas pasar. Salir de la zona de confort, trabajar en un entorno internacional y con una mentalidad nuclear diferente de la española, es muy enriquecedor y puede abrir muchas puertas en el futuro.
Personalmente, aprender de otras culturas, conocer gente y sus costumbres (como el arte de lanzamiento de hachas) puede ser muy divertido y difícil de olvidar.






