Poco a poco, pero de manera continuada van apareciendo consultas públicas en las que se está viendo un claro movimiento en el posicionamiento positivo de la sociedad frente a la siempre tan discutida energía nuclear. En nuestro país, el 67,8 % de los españoles no apoya el cierre de las centrales nucleares si ello implica un mayor coste para sus bolsillos en la factura de la luz. Así se refleja en una reciente encuesta de Sigma Dos para el periódico El Mundo. En el conjunto total de los encuestados, sólo un 27,5 % opina que el objetivo de la independencia energética es factible en el plazo de un lustro. Es solo una suposición y puede que sea un atrevimiento, pero parece que el conocimiento va venciendo a la ideología y que algunos planteamientos deberían quedar, definitivamente, en el pasado.
Cierto es que todas las sensibilidades están a flor de piel porque es más que evidente la incertidumbre económica y la convulsión geopolítica mundial que otorga rango de mayor importancia al debate sobre la energía nuclear en todo el mundo, pero también en España ante el inminente cierre de la central nuclear de Almaraz. Y más cuando el cero acontecido el pasado 28 de abril nos hizo ver hasta qué punto somos dependientes de una red eléctrica robusta y cómo necesitamos tener fuentes de generación fiables y complementarias.
El evento del apagón ocurrido recientemente debería servir para hacernos reflexionar, pero no como han intentado algunos, en el terreno de los mitos, las medias verdades y la carga política. Demonizar la energía nuclear sirve de poco. Desde nuestra perspectiva es mucho más útil verla como lo que es: una fuente de generación que tenemos disponible en España que es fiable, segura, que no emite gases de efecto invernadero, que ajustada su fiscalidad sería más competitiva y aportaría beneficios claros a los consumidores, que está en perfectas condiciones para seguir produciendo energía eléctrica muchos años más y que es, en definitiva, un recurso muy útil.
A nosotros, como Sociedad Nuclear Española, nos gusta pensar que no es en vano el trabajo que desde esta organización se hace desde hace años para potenciar la comunicación y la transparencia como herramientas fundamentales para romper mitos y derribar los muros de la desinformación. No nos gustan los estrados ni la comunicación unidireccional y sí el diálogo. No existen los todo frente a los nada, ni el blanco frente al negro. Todas las tecnologías tienen sus ventajas y sus limitaciones. Estos días se han vuelto a escuchar muchas voces cargando contra la energía nuclear cuando ésta, lejos de ser el problema, forma parte de la solución, pero y afortunadamente también se han escuchado muchas otras voces interesándose por el debate técnico, por la necesidad crítica de disponer de suficiente generación síncrona para garantizar el equilibrio en la red, reconociendo en ello el valor de la generación nuclear.
En cualquier caso, entre mucha ideología y paja, se percibe cada vez más grano “más conocimiento” y en todo lo que esté en las manos de nuestra organización, vamos a intentar seguir ahondando en esta senda. Somos profesionales nucleares y compartimos, además, la convicción de la importancia de contar quiénes somos, cómo trabajamos y cómo son las instalaciones con las que, todos los días, aportamos energía al sistema eléctrico. Ante el ruido, información y ante los tópicos, la realidad. Seguiremos buscando caminos para llegar al máximo posible de personas y, en cualquier caso, a través de todos nuestros canales quedamos a la disposición de quien lo quiera, para aportar nuestro rayo de luz a esta penumbra de los mitos.



