¿Energía nuclear? Bien, gracias

JUNTA DIRECTIVA DE LA SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA (SNE)

La energía nuclear, bien, gracias. Pero podría estar mejor si dejáramos de darle la espalda por miedo, desconocimiento, interés o desinterés y empezáramos a verla como lo que es: una parte imprescindible del futuro energético sostenible del país, porque le ayuda a ser más robusto, diversificado, confiable y todo ello sin emisiones de gases de efecto invernadero.

España dispone en este momento de siete reactores nucleares en operación: Almaraz I, Almaraz II, Ascó I, Ascó II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo. Todos ellos contribuyen a nuestro sistema eléctrico desde los años ochenta y, no se dejen engañar, están en perfectas condiciones para seguir haciéndolo mucho tiempo más. Están en perfectas condiciones porque se ha realizado un relevo generacional en las plantillas que los operan y los mantienen, lo están porque desde su puesta en marcha se ha mantenido un ritmo de inversión sostenida que oscila entre los 30 y 40 millones de euros al año por cada grupo, y lo están porque la experiencia operativa de otros países así lo demuestra (como por ejemplo el caso de la central de North Anna, en Estados Unidos, planta de referencia de los grupos de Almaraz y Ascó que tiene licencia para operar 80 años). Las siete plantas que tenemos en funcionamiento en España son un recurso útil y valioso que algunos, aunque cada vez menos, se empeñan en tirar a la basura, prefiriendo abrazar el miedo antes que la evidencia.

Sin salir de Europa hemos visto el cambio radical de posicionamiento de todos los países y sabemos lo que cuesta construir una nueva central nuclear en tiempo y en dinero porque se está haciendo en todo el mundo. Construir nuevas centrales nucleares cuesta más de 5.000 millones de euros y nuestro país tiene siete que quiere, simplemente desechar sin razones técnicas para ello.

La seguridad de suministro no es infalible, lo vimos y lo vivimos el pasado 28 de abril y nosotros seguiremos apostando por un paquete energético que tenga a la energía nuclear como una importante energía de respaldo ante un hito clarísimo como es el de la descarbonización y la electrificación de la economía.  Las renovables como la solar o la eólica son imprescindibles, sí, pero no suficientes. La energía nuclear, con cero emisiones directas de CO₂, combina estabilidad, potencia y fiabilidad. Ni sustituye a las renovables, ni pretende opacarlas o frenar su desarrollo, sino algo mucho más sencillo, simplemente complementarlas.

En un contexto lamentablemente cada vez más polarizado y politizado sobre el futuro energético, los hechos de aquel lunes negro dejaron una lección silenciosa pero contundente: la energía nuclear no solo es fiable, sino que es una pieza con un papel a jugar en un conjunto sólido y robusto de cara a la seguridad de suministro.

España debe repensar su hoja de ruta energética. Mantener la infraestructura nuclear y revisar y ampliar el calendario de cierre las centrales es una apuesta inteligente por un futuro sostenible. Es una necesidad estratégica que deja una pregunta a la que esperamos respuesta argumentada más allá de falacias, mentiras y medias verdades:

¿Por qué tenemos que renunciar a una fuente de energía, como la nuclear, que ha demostrado ser estratégica cuando la tenemos disponible? ¿Por qué tenemos que cerrar unas instalaciones que otros países nos anhelan?

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