Hablemos pero con la verdad por delante

Hablemos, pero con la verdad por delante

JUNTA DIRECTIVA DE LA SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA (SNE)

La Sociedad Nuclear Española lo ha defendido cada vez que ha tenido y tiene una oportunidad: la energía (en general) no debería ser considerada como un arma arrojadiza plagada de verdades a medias y de ideología. Una vez más queremos sentar las bases de nuestros argumentos contrastados y publicados, con la verdad por delante para pedir que la toma de decisiones se haga de acuerdo a estos criterios.

En este mismo espacio editorial hemos escrito que “la decisión del futuro energético de nuestro país, de todos nosotros, los ciudadanos, debería de tomarse en base a criterios técnicos y con las premisas de contribuir a la lucha contra el calentamiento global, mantener unos precios que nos hagan competitivos (también para los nuevos proyectos) y que nos den seguridad de suministro”.

Repetimos una y otra vez que los profesionales nucleares, representados por la SNE, defienden la continuidad de la operación de todas las centrales españolas, incluida Almaraz, y han pedido en no pocas ocasiones un diálogo y una toma de decisiones que garanticen las opciones de continuidad de la operación de estas instalaciones que están en perfecto estado para seguir funcionando.

Obviar la actividad de cualquiera de los grupos nucleares operativos en España implica una pérdida significativa de capacidad firme y de control de frecuencia y de tensión en el sistema eléctrico, justo cuando aún hay incertidumbre sobre si proyectos renovables y de almacenamiento llegarán “a tiempo” y cuando estamos al albur de vaivenes económicos, regulatorios, de mercado y de geopolítica, factores todos ellos que pueden intervenir en el mercado y que afectan a los precios que pagan y pagarán los consumidores. Aportamos certezas, aportamos fiabilidad y aportamos un escenario real frente a teorizaciones sobre papel.  

Pongamos sobre la mesa la reflexión y el diálogo con transparencia y hablemos de qué alternativas inmediatas y ciertas existen hoy para sustituir la energía generada por los grupos de Almaraz y del resto de centrales nucleares en España y del impacto real de perder estas instalaciones.

Almaraz y las demás centrales nucleares españolas aportan energía firme, no emiten gases de efecto invernadero y ofrecen seguridad al suministro de energía eléctrica mediante su capacidad de regular la frecuencia y la tensión de la red, en un contexto de electrificación creciente. Prescindir de ella antes de tiempo obliga a sustituirla, al menos parcialmente, por tecnologías más caras o más emisoras y a poner en riesgo la seguridad de suministro. El papel puede que todo lo soporte, pero seremos los ciudadanos quienes vamos a tener que lidiar con esta nueva realidad, un posible futuro sin centrales nucleares en nuestro país, sin que nos expliquen, de verdad, como nos va a afectar.

Una prórroga limitada y condicionada como la que se está solicitando es una opción prudente para garantizar suministro y estabilidad de precios. Posteriormente y si se nos quiere escuchar, una transición ordenada que sea de verdad justa para las personas y para el medio ambiente, además de otras consideraciones geopolíticas y geoestratégicas, no debería dejar de contar con la energía nuclear.

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