Textos y fotografías: Mario Oliver Martos
Trayectoria académica
Siempre tuve curiosidad por casi todos los ámbitos técnicos o científicos, así que mi padre me recomendó estudiar ingeniería industrial ya que me daría acceso a cualquier especialización que quisiese. Estudié el grado en Tecnologías Industriales en la Universidad de Málaga (UMA), donde, en un principio, pensaba que terminaría tirando por robots o automatización, pero nada más lejos de la realidad. La experiencia que tuve y el apoyo por parte de dos profesores clave, Juan Muñoz de Centrales Eléctricas e Ignacio Loscertales de Mecánica de Fluidos, me confirmaron que lo que realmente me gustaba era la ingeniería térmica y, sobre todo, la energía. Tras un año de Erasmus en la Politécnica de Wroclaw, Polonia, conseguí el premio a mejor expediente y fui a estudiar el Máster habilitante de Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) donde seguí esta especialización. Durante este, realicé unas prácticas de un año en el CERN y tuve otra experiencia de movilidad en el Instituto Nacional Nuclear (INSTN) en Cadarache, Francia donde cursé lo correspondiente a un Máster de Ingeniería Nuclear, con el que ya entré de cabeza en este apasionante campo. Eventualmente, terminaría también haciendo un Máster en Astrofísica y Cosmología, y conseguí quitarme una espinita que tenía desde hace años, ¡cómo lo disfruté!
A mí lo que me gusta es estudiar, y siempre percibí que la explotación de la energía nuclear de fisión, y por supuesto la de fusión, era un ámbito profesional donde más podría seguir aprendiendo e investigando, saciando mi curiosidad. Esto es aplicable a prácticamente cualquier trabajo, no es específico a esta disciplina o fuente de energía, pero siempre he sentido que la energía nuclear es la que tiene la capacidad de llevar a la civilización humana al siguiente nivel. Y yo quería estar ahí, en lo que pudiese aportar (¡durante el tiempo que me dejen!).

A nivel técnico, en el CERN trabajé para la actualización de los criostatos para aumentar la “luminosidad” del acelerador de partículas LHC, el proyecto en sí se llama HL-LHC y lo que hice principalmente fue CAD, que me sigue encantando hoy en día, y simulaciones de elementos finitos termomecánicas de los componentes principales que mi equipo estaba desarrollando. Esto me acercó a las condiciones de trabajo extremas que yo también percibía comunes en fusión nuclear: vacío, criogenia, altos campos magnéticos y radiación. Finalmente, mi proyecto fin de máster nuclear fue el análisis RAMI de los sistemas de detección de vacío del reactor ITER. Y aquí comenzó mi carrera en fusión.
Transición al ámbito profesional
Fue la crisis del COVID la que me condujo a mi primer puesto profesional. En principio, yo iba a realizar mi proyecto fin de máster nuclear en el MIT en Boston, Estados Unidos. De hecho, aún me acuerdo del tema. Mi misión era desarrollar un modelo para predecir el cambio en el ángulo de mojado de las vainas hechas de aleación de circonio por el efecto de la radiación neutrónica y gamma y cómo este influye en el flujo de calor crítico a partir del cual se produce una peligrosa capa de vapor de agua que desencadena un aumento posterior de temperatura. El asunto es que un día de marzo de 2020, Macron avisó por la televisión que cerraba el país y esa noche cogí el coche y volví a España para evitar el riesgo de quedarme literalmente aislado con los jabalíes de Cadarache. Aún los echo de menos.
Debido a la pandemia, no podía viajar a Estados Unidos y la oportunidad del MIT se perdió. Así que me puse a buscar unas prácticas alternativas con las que concluir el máster. En septiembre de 2020 me mudé a Barcelona y empecé como becario ingeniero nuclear en IDOM para el proyecto mencionado anteriormente, con Pedro Díaz que hoy está en Westinghouse.
En IDOM cerré mi época estudiantil y comencé mi carrera profesional cuando me contrataron tras las prácticas. Trabajé inicialmente para el proyecto de los sistemas de vacío realizando el RAMI, después fui coordinador del equipo CAD, y finalmente acabé en cualificación. Y después me uní al equipo de Jorge Fradera (hoy en newcleo) donde descubrí el apasionante mundo de las start-ups de fusión y la neutrónica. Tras casi tres años, los astros se alinearon y recibí una oferta de empleo por LinkedIn para ser Ingeniero de Fusión en Kyoto Fusioneering. La acepté y me mudé con mi familia recién creada al Reino Unido.
¿Cuántos años llevas en tu actual puesto de trabajo, y cuáles son tus responsabilidades?
En Kyoto Fusioneering llevo exactamente tres años. Recientemente, me promocionaron a Ingeniero de Proyectos de Fusión, que en inglés suena algo mejor y es la posición previa a Senior.
Mi misión principal es doble, por un lado, contribuir a la entrega exitosa de los proyectos externos e internos de mi empresa y por otro a contribuir con el aprendizaje y know-how general de los equipos. Es decir, de manera alineada con la visión de Kyoto Fusioneering, mi labor es la de acelerar el despliegue masivo de reactores de fusión. Esto lo hago mediante la ejecución de proyectos con foco en el mercado del Reino Unido y a través de la transmisión de mi aprendizaje y experiencia al equipo.

Esto empieza muy motivador, pero no deja de ser abierto y requiere que cada uno de nosotros trabajando en fusión encuentre y desarrolle su propio camino y responsabilidades específicas. En mi caso concreto, mi responsabilidad principal en los proyectos es materiales de fusión, irradiación y neutrónica. Es decir, estar al día del conocimiento sobre la respuesta de los materiales candidatos para formar parte de los componentes de un reactor de fusión ante la irradiación, los métodos principales de fabricación y la simulación neutrónica de estos en condiciones de fusión y aplicar mi conocimiento para hallar la mejor solución a cada proyecto y proponer la hoja de ruta necesaria para avanzar una tecnología dada.
Después, por mis conexiones nacionales, tengo un gran interés en IFMIF-DONES y busco oportunidades de negocio con empresas españolas, tanto para proyectos locales, como para Reino Unido o internacionales. Me gusta ser el hilo conector entre diferentes culturas de trabajo y entre los perfiles técnicos y comerciales.
Finalmente, soy responsable de participar en diferentes conferencias internacionales o locales, eventos de industria, así como cursos para estudiantes y actuar como embajador de mi empresa y a la vez transmitir mi visión sobre la fusión y lo necesario para acelerar su desarrollo. Disfruto especialmente esta parte de divulgación.
¿Cuáles son las principales actividades de tu cargo actual?
En el día a día, la realidad es que una de las principales actividades es leer y mantenerse al día, y no siempre con artículos o noticias sino con emails y mensajes internos. Trabajo en un equipo que trabaja a un ritmo muy alto y la cantidad de conocimiento, conexiones y avances que generamos requiere una actualización muy periódica. La parte negativa es que esto también genera bastante estrés y por supuesto, FOMO, el miedo a perderte algo o quedar fuera de un proyecto o iniciativa. Es algo en lo que estoy trabajando activamente y colaboro en crear un equipo de alto rendimiento, pero sostenible.
Más técnicamente, es común verme desarrollando código en Python para una simulación en OpenMC de algún componente en un reactor de fusión dado. Preparando una presentación para un cliente o una conferencia. Teniendo una llamada con colaboradores españoles o europeos. Leyendo un artículo sobre un nuevo experimento de irradiación con neutrones en aleaciones de tungsteno o acero resistente a radiación, o discutiendo una hoja de ruta para un nuevo proyecto de envolturas regeneradoras o blindajes, por ejemplo. Y cuando tengo suerte, y un compañero necesita un CAD, me descansa mucho hacerlos.
Dentro de proyectos concretos, he desarrollado un código para la simulación de materiales y módulos en IFMIF-DONES usando OpenMC, que presenté en la Conferencia Internacional de Materiales de Fusión en Shizuoka, Japón, el año pasado, he estudiado y optimizado la respuesta de diferentes blindajes tanto internos como externos, y hemos desarrollado diseños de envolturas regeneradoras, entre otros desarrollos similares.
Una experiencia que me gustaría remarcar significativa fue cuando estuve secundado en el organismo nuclear de fusión británico UKAEA como responsable de fabricación durante un año. Esta experiencia me permitió entender el lado público de la fusión desarrollando yo mismo requerimientos técnicos y solicitud de ofertas a potenciales proveedores para que nos suministrasen los materiales o componentes que definíamos como necesarios para el desarrollo del reactor STEP. Aprendí muchísimo y aún guardo buena relación con el equipo. Esto me ha permitido optimizar mis contribuciones en la empresa, teniendo siempre en cuenta cómo necesita un organismo público que se desarrollen los proyectos, así como otros requisitos “blandos” que no aparecen en las ofertas pero que ahora conozco por experiencia propia.
¿Cuáles son los aspectos más significativos de tu trabajo?
La actualización constante es esencial, así como el desarrollo y cuidado de una red profesional efectiva. La fusión sigue siendo un mundo relativamente pequeño, donde es habitual coincidir con las mismas personas en distintos proyectos y eventos, por lo que mantener relaciones profesionales sanas y duraderas resulta clave. La efectividad de mi rol depende en parte de mantener esta red. Por supuesto, todo lo que he dicho aplica también dentro de la propia empresa. Otro aspecto crítico es el aspecto internacional de la empresa. La empresa trabaja las 24 horas del día en 3 husos horarios principales, US-EU/UK-JP, y además cada uno con su cultura laboral particular. Es un verdadero reto, pero muy enriquecedor.
Por otro lado, trabajamos con tecnologías con las que tenemos suerte si alguna de ellas está en TRL5, pero casi siempre están en grados de desarrollo muy bajos, por lo que hay que tomar muchas decisiones y plantear hipótesis y trabajar con incertidumbre y riesgos. Lo que hacemos y desarrollamos aún no existe. Hay muy pocas referencias y suelen ser académicas. Es importante desarrollar una visión a largo plazo, una visión de sistema para maximizar la probabilidad de éxito. No sabemos si estamos en una burbuja de la fusión, espero que no, pero es mejor no jugar a pincharla.
¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?
Tuvo un impacto importante, de hecho, primero me mudé yo ya que mi pareja estaba embarazada. Cuando mi hija cumplió tres meses ya se mudaron conmigo siendo recibidas por su primer invierno británico. Pero nos mantuvimos unidos y la empresa siempre me ha ofrecido mucha flexibilidad para trabajar desde casa. Además, mi estrategia de mudarme cerca de la oficina de momento sigue funcionando bien.

Los ingleses son en general agradables, educados y muy correctos, sobre todo conduciendo, por cierto, y la profesionalidad la tienen bien integrada en la vida. Quiero decir, el trabajo forma parte de la identidad individual y el sistema de empleo está más maduro que en España, mucho más naturalizado. El verdadero shock cultural lo ves con los años. Bajo mi experiencia, los ingleses valoran muchísimo la jerarquía, el protocolo y la asignación de roles profesionales. Son rígidos en este sentido y una actitud abierta y algo más flexible con la que comencé en España me hizo tener más de un malentendido. Y aún los sigo teniendo. Como anécdota para entender el sistema de roles, hace poco, buscando una peluquería para mi pareja, dimos con una donde podías reservar cita desde con la estilista becaria, pasando por la junior, la senior, la manager, y finalmente la boss, cada una con su precio.
Afortunadamente, en mi familia tenemos experiencia de haber vivido en diferentes lugares por lo que seguimos tomándonos estas aventuras desde una visión enriquecedora y de crecimiento personal. El nuevo mundo estará mucho más interconectado que nunca y habrá que aprender a «navegar» diferentes culturas.
¿Qué detalles echas en falta de España?
Por mi ciudad de origen, lo que más echo en falta es la cercanía genuina y la espontaneidad. Quiero decir, echo de menos intercambiar un comentario con alguien en una tienda o parque, y prácticamente hacernos amigos inmediatamente. Aquí eso es muy raro con los locales, y solo lo puedes conseguir con otros expatriados. Para un español del sur, diferenciar la educación y amabilidad inglesas con las ganas de conocernos de verdad más es muy difícil. Otro punto que echo de menos es la ayuda al prójimo automática. En el Reino Unido existen muchísimas organizaciones benéficas, no me refiero a esto. Me refiero a que aquí, los jóvenes son educados en una alta independencia y autosuficiencia y esto provoca bastante soledad en los adultos así como cierta frialdad (por no molestar o interferir). Por poner otra anécdota, mi pareja va con el carrito del bebé a un establecimiento con la puerta cerrada, y ya tiene que hacer aspavientos para que alguien le ayude a mantenerla abierta para que pase. En España vemos a una madre sola con un carrito pasándolo mal y se lo llevamos en brazos a su casa si hace falta. La ayuda masiva improvisada que se vio en la crisis de la Dana a priori no lo veo posible aquí. Aunque para empezar, el Estado se hubiera volcado muchísimo más desde el minuto cero.
También echo de menos que haya vida en las calles por la tarde y noche. Aquí, los ingleses se encierran en sus casas en cuanto oscurece lo más mínimo. La vida social es muy limitada y es complicado hacer planes.
Por último, la mayor ventaja de vivir aquí para mí es vivir alejado de la polarización política de España y de la desafortunada batalla cultural y del relato. Aquí también existe, pero como inmigrante no pierdo ni un segundo en participar de ella. Se vive mucho más tranquilo.
¿Invitas a los jóvenes y no tan jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?
Por supuesto, por dos motivos principales. El primero, por su propio crecimiento como individuos en este mundo porque los retos de vivir en otro país, cuando son controlados, son siempre una inversión a futuro en tus habilidades como individuo independiente y como persona en sociedad.
Segundo, porque la industria y el sistema laboral español necesitan urgentemente de una actualización o naturalización de la profesionalidad y el mundo empresarial. Y es imperativo que traigamos de vuelta expatriados llenos de nuevas ideas y ejemplos que han visto en otros países. En mi opinión, las empresas en España operan bajo condiciones muy exigentes a nivel regulatorio y fiscal y esto se traduce en una mayor presión y actitudes defensivas hacia sus empleados y entre sí. No es raro que no haya cuajado ninguna start-up de fusión en España incluso después de la experiencia del CIEMAT, la Universidad de Sevilla o ahora IFMIF-DONES.
Ahora más que nunca, el mundo se ha abierto para los jóvenes españoles, gozamos de muy buena reputación y hay que aprovecharla, las oportunidades están ahí. Tener un LinkedIn actualizado y clicar “Apply” en la empresa/organización/laboratorio que te guste hasta que te cojan. En lo que pueda, me comprometo a ayudar a mis compatriotas desde aquí y ofrecer a los lectores consejos y apoyo.
El sacrificio de vivir fuera es limitado, principalmente basado en momentos de soledad y de desconexión con los tuyos que siguen en España. Pero mientras te mantengas bien conectado y tengas una red de apoyo que te proporcione seguridad emocional, puedes ir donde quieras, el mundo está a tu alcance.



