El hidrógeno es un gas inflamable que puede generar atmósferas explosivas cuando su concentración en aire supera el 4% en volumen. Para evitar alcanzar este umbral, el diseño de las instalaciones debe garantizar que la concentración se mantenga muy por debajo, estableciendo límites de actuación preventiva en torno al 1%. En este contexto, se ha desarrollado una función de seguridad específica cuyo objetivo es prevenir la acumulación de hidrógeno en las salas de baterías de los edificios 44 y 45 de ITER.
La estrategia adoptada se basa en un enfoque integral que combina ventilación, detección temprana y actuación automática. Las salas disponen de sistemas HVAC redundantes capaces de asegurar la renovación continua del aire. Además, se han instalado detectores de hidrógeno también redundantes, configurados con lógica de seguridad que permite identificar incrementos de concentración con alta fiabilidad.
El sistema establece distintos niveles de respuesta. Cuando la concentración alcanza el 0,5%, se genera una alarma que permite la intervención del operador. Si se alcanza el 1%, se considera una condición crítica y se activa automáticamente la interrupción de la carga de baterías mediante el disparo de interruptores en la UPS y en el cuadro de distribución. Este diseño incorpora redundancia en las rutas de actuación para cumplir el criterio de fallo único.
Asimismo, el sistema contempla escenarios adicionales como la pérdida de ventilación o la detección de incendios. En caso de fallo prolongado del sistema de ventilación, se establece un retardo calculado en función de la acumulación de hidrógeno antes de proceder a la interrupción de la carga. En situaciones de incendio, la actuación es inmediata para minimizar riesgos.
Desde el punto de vista de diseño, se han aplicado principios clave de la ingeniería de seguridad nuclear, como la defensa en profundidad, la redundancia y el enfoque failsafe. La arquitectura se basa en sistemas cableados y controladores de seguridad certificados, evitando dependencias de comunicaciones que puedan comprometer la fiabilidad.
En conjunto, la solución implementada no solo cumple con las normativas internacionales y los requisitos específicos del proyecto ITER, sino que también proporciona un marco robusto y replicable para la gestión del riesgo de hidrógeno en instalaciones industriales críticas.




