Cada día aparecen nuevas voces, más colectivos que dan el paso adelante para pedir la continuidad de la generación nuclear en el diseño de la estrategia energética de futuro de este país. Colectivos profesionales, sociales, líderes políticos, etc., están reclamando al Gobierno que recapacite ante una decisión tomada en otro contexto, con unas previsiones de instalación de renovables que están muy lejos de cumplirse y cuando hoy buena parte del mundo parece tener claro que la nuclear, forma parte de la solución. De todas estas voces, nos gustaría, poner especial énfasis en la de Jóvenes Nucleares que ha lanzado recientemente la campaña #SALVEMOSALMARAZ poniendo el foco en la primera de las centrales que tiene programado su cierre en España. Si no cambia la voluntad política y la legislación vigente (las empresas ya han manifestado su voluntad de continuar con la operación de las centrales siempre que pueda hacerse de manera sostenible), en 2027 Almaraz I se apagará de manera definitiva y perderemos una instalación que aporta energía fiable, respetuosa con el medio ambiente y las personas y segura.
En Jóvenes Nucleares hablan desde la perspectiva del conocimiento que les da su formación profesional y trayectoria laboral, pero también desde la de la juventud, la de la demanda de un futuro en el que se debe empezar a trabajar hoy con proyectos sólidos y realistas, lejos del cortoplacismo o las decisiones ideológicas. Defienden “un interés inherente en el futuro a largo plazo, por representar la generación más afectada por las decisiones tomadas en la actualidad en materia de medio ambiente, economía y energía. Por ello, abogamos por extender la operación de la central nuclear de Almaraz más allá de 2027, con el fin de evitar las consecuencias negativas de su cierre en términos de emisiones, seguridad energética y desarrollo social y económico”.
Y, por supuesto, lo argumentan con datos que ponen en valor lo que supone tener una instalación como Almaraz, con sus dos grupos, operando a día de hoy: cubre el 7% de la demanda eléctrica anual y su generación equivale al consumo de 4 millones de hogares, siendo la instalación de mayor aportación al sistema eléctrico nacional; en 2023, operó el 95% de las horas del año a plena potencia y evitó la emisión de 7,2 millones de toneladas de CO2, lo cual representa un 25% de las emisiones netas del sistema eléctrico español; genera unos 2.900 empleos entre directos, indirectos e inducidos; mientras que en los periodos de recarga (cada 18 meses por reactor) se incorporan 1.200 trabajadores adicionales a la plantilla. El cierre provocaría el abandono de 1 de cada 3 habitantes de la región y una disminución de la población activa del 36% en la zona. Almaraz contribuye en más de 97 millones de euros anuales a su entorno, siendo un tercio del tejido industrial de Extremadura, y, por eso, el cese de su actividad conllevaría un impacto negativo en la economía extremeña de 91 millones de euros.
Por todo lo hasta aquí expuesto, y porque si no hacemos nada al respecto, tras Almaraz iremos perdiendo progresivamente hasta 2035 Ascó, Cofrentes, Vandellós II y Trillo, necesitamos que todas las voces posibles se sumen a esta petición.
Tenemos centrales nucleares seguras, fiables y con capacidad de seguir operando, recapaciten y dejen de hablar del cierre y de apagones para garantizar el futuro de todos, pero especialmente el de esta generación que les está diciendo que #NUCLEARSÍ, gracias.



