FERNANDO SÁNCHEZ CASTILLA

PRESIDENTE DE LA PLATAFORMA “SÍ A ALMARAZ, SÍ AL FUTURO"

Textos: Matilde Pelegrí y Gema Ortiz | Fotografías y video: Plataforma «Sí a Almaraz, Sí al futuro»

 

El futuro de la central nuclear de Almaraz ha desatado un intenso debate en Extremadura y en toda España. En un momento en el que la seguridad energética vuelve a ocupar titulares tras la guerra de Ucrania y los apagones de abril, el posible cierre de una instalación que aporta el 7% de la electricidad nacional genera incertidumbre económica, social y medioambiental. Frente a ese escenario surge la plataforma “Sí a Almaraz. Sí al futuro”, que preside Fernando Sánchez Castilla, alcalde de Belvís de Monroy. Con más de 60 adhesiones de sindicatos, patronales, colegios profesionales, asociaciones vecinales y ayuntamientos, el movimiento defiende la continuidad de la planta como garantía de empleo, desarrollo regional y estabilidad energética. Sánchez Castilla lidera una causa que ha traspasado las fronteras extremeñas, llegando incluso al Parlamento Europeo, donde se analiza ya la petición de replantear el cierre.

El cierre de Almaraz supondría la pérdida de cerca de 4.000 empleos, entre directos e indirectos. Esto agravaría aún más el problema de despoblación que Extremadura arrastra desde hace años

SALVAR A ALMARAZ

El debate sobre el papel de la energía nuclear en el conjunto del mix energético comenzó a tener una relevancia destacada en 2022, con motivo de la invasión rusa a Ucrania y la situación geopolítica internacional generada. En realidad, el calendario de cierre de las centrales nucleares ya se había acordado en 2019 entre las empresas propietarias y Enresa, mientras que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), aprobado en 2020 y que abarca el periodo 2021-2030, lo incorporó como parte de la estrategia energética del país. Según ese plan, Almaraz sería la primera central en cesar su actividad, en 2027.

Con este escenario, surge la plataforma “Sí a Almaraz. Sí al futuro”. ¿Cuándo y por qué se crea la plataforma?

La plataforma se constituyó a finales de diciembre y tomó forma en enero de 2025. Nació durante una comida entre dos amigos: el vicepresidente y yo mismo, ambos amigos y trabajadores vinculados a la central. Nuestro objetivo era claro: frenar el cierre previsto de la central nuclear de Almaraz y, sobre todo, defender nuestro futuro económico, social y el de toda Extremadura.

¿Quienes integran la plataforma?

La plataforma “Sí a Almaraz. Sí al futuro” está formada por vecinos, alcaldes y entidades de los municipios del entorno de la central. Actualmente, contamos con unas 62 adhesiones, entre las que se encuentran colegios profesionales de ingenieros, asociaciones empresariales, sindicatos, ayuntamientos, asociaciones de la sociedad civil, asociaciones de mujeres… Incluso hemos recibido el respaldo más reciente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Extremadura.

La sostenibilidad de la región es una de sus principales reivindicaciones. ¿Qué consecuencias tendría para el entorno el cierre de Almaraz?

Sería algo devastador. Para la región, el cierre de Almaraz supondría la pérdida de cerca de 4.000 empleos, entre directos e indirectos. Esto agravaría aún más el problema de despoblación que Extremadura arrastra desde hace años. No hay que olvidar que, en un entorno rural como el nuestro, esos casi 4.000 empleos equivaldrían a 400.000 en Madrid. Por ejemplo, el municipio del que soy alcalde tiene apenas 900 habitantes, y como él, hay muchos en Extremadura. El cierre de la central podría significar la desaparición de muchos pueblos, ya que se perdería la capacidad de fijar población joven gracias a empleos estables y de calidad. Además, dejarían de recaudarse 435 millones de euros en impuestos y tasas que actualmente benefician a las arcas públicas, y se perdería una fuente energética que hoy genera el 7% de la electricidad del país, abasteciendo a unos 4 millones de hogares. Y hay un aspecto clave: el impacto ambiental. Si cierras Almaraz, aumentan las emisiones de CO2, ya que sería necesario recurrir a otras fuentes como el gas. Para hacernos una idea, la sustitución energética de Almaraz equivaldría a generar tantas emisiones como unos 12 millones de vuelos entre Londres y Nueva York.

¿Cómo ha respondido Europa?

Europa ha respondido positivamente. Tanto el Partido Popular como el Partido Socialista nos han transmitido que hemos logrado un verdadero hito: que Almaraz esté en la agenda europea. La Comisión ha admitido nuestra petición y eso es clave, porque significa que se reconoce la importancia de la energía nuclear y la necesidad de valorar el caso de Almaraz de manera específica. Hemos solicitado que el Parlamento Europeo realice una misión de investigación en la zona, para que comprueben in situ que la llamada “transición justa” no está llegando y entiendan lo que realmente está en juego. En Europa el debate de la energía nuclear está mucho más avanzado, y nosotros, desde España, parecemos el conductor en sentido contrario por la autovía, creyendo que los locos son los demás. Esa es la sensación.

La SNE, tanto su Junta Directiva como sus comisiones, especialmente Jóvenes Nucleares y WiN, mantienen un apoyo explícito a la Plataforma. ¿Qué destaca al respecto?

El respaldo explícito de la Sociedad Nuclear Española, a través de su Junta Directiva y comisiones como Jóvenes Nucleares y WiN, es fundamental para legitimar y reforzar el trabajo de “Sí Almaraz. Sí al futuro”. Ese apoyo destaca no solo el valor económico de la central nuclear para la región, sino también su papel como referente en seguridad, innovación y estabilidad energética a nivel nacional. Pone de manifiesto que existe un consenso dentro del sector sobre la necesidad de prolongar la vida útil de las centrales nucleares.

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