“ Las centrales han sido capaces de controlar el trabajo que requiere una recarga y todo el personal que interviene, manteniendo un control estricto sobre el COVID, y cumpliendo con los estándares de trabajo”

LUIS SORIANO, DIRECTOR DE WANO PARÍS

Textos: Matilde Pelegrí | Fotografías y video: Luis Soriano

 

ENTREVISTA COMPLETA
Luis Soriano inició este año 2020 ocupando uno de los cargos más relevantes en el panorama nuclear internacional: director del centro WANO de París.

Pocas semanas después tuvo que liderar la organización en una circunstancia única: la pandemia originada por el coronavirus y el confinamiento de la población, mientras las centrales nucleares debían seguir operando como servicio esencial e imprescindible.

“Ha sido una experiencia profesional muy gratificante, y la organización ha demostrado que puede hacer mucho a favor de las centrales”. Así de positivo es Luis Soriano, que expone en esta entrevista las iniciativas puestas en marcha por WANO durante este periodo.

Es impensable que la humanidad deje de contar con la energía nuclear para el futuro.

 

La Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO en sus siglas en inglés) agrupa a las entidades privadas que gestionan centrales nucleares o instalaciones de residuos radiactivos en todo el mundo. La oficina central está situada en Londres, y cuenta con centros regionales en Atlanta, Moscú, París y Tokyo, además de la nueva oficina en Shanghai que ha iniciado su actividad el pasado mes de marzo. París es el centro que cuenta con un mayor número de unidades en operación, 143; le siguen Atlanta, con 122; Tokyo, con 94, y Moscú, con 80. En París están integrados, además de centrales nucleares, Shelafield, del Reino Unido, que desarrolla las acciones de desmantelamiento del programa nuclear británico antiguo, y el centro de reprocesamiento de La Hague, de Francia.

WANO. 30 AÑOS DE HISTORIA

En 2019, WANO alcanzó los 30 años de trayectoria. ¿Cuáles fueron los objetivos iniciales de la organización?

El sector nuclear siempre ha entendido que la colaboración es fundamental. Por ello, la creación de organizaciones de apoyo ha surgido de situaciones en las que esa colaboración era necesaria.

Así fue en 1979 con la fundación de INPO, en Estados Unidos, para analizar las causas del accidente de la central de Three Miles Island. En 1986 se produjo el accidente en la central de Chernóbil, y en 1989 se creó WANO, para intercambiar experiencias y conocimientos entre todos los operadores de las centrales nucleares, con el objetivo prioritario de mantener unos estándares de seguridad, de calidad, de excelencia en la operación de las plantas, para que los riesgos se minimicen y sean aceptables para el público.

¿Qué influencia tuvo el accidente de la central de Fukushima en esta trayectoria?

Sin duda, Fukushima generó un cambio de paradigma en WANO, y obligó a replantearse la estrategia que llevaba la organización, ya que puso de manifiesto que había aspectos que se debían analizar en profundidad para poder evitarlos.

Uno de los aspectos más relevantes fue el papel del gobierno corporativo en el desarrollo del accidente, lo que llevó a que WANO fijara también su atención en las sedes de las compañías, donde en la actualidad se hacen también misiones peer review (revisiones de pares entre organizaciones).

También se evidenció con este accidente que no solo es importante evaluar el comportamiento de las personas y su nivel de profesionalidad, sino también el diseño de la instalación. En este sentido, se pusieron en marcha los design informed reviews, para ayudar a identificar los puntos que merecen más atención por parte de los operadores, el personal de mantenimiento y, en general, los trabajadores de la instalación.

¿Cuáles son las líneas de mejora que propone WANO hacia el futuro?

En este momento, la organización se plantea que hay que seguir mejorando los resultados de las centrales. Para ello, estamos evolucionando hacia una supervisión online, que va más allá del seguimiento que se hace de manera más puntual con los peer reviews, follow ups y misiones de soporte, principalmente. Esta evolución nos permitirá anticiparnos a un posible declive en la calidad de aspectos operativos de las instalaciones y solucionarlos cuando están aún en estado incipiente.

Lo cierto es que hay centrales que necesitan más ayuda en algunos aspectos y con las que se tiene un contacto casi continuo. En cambio otras llevan sus temas muy al día y tienen unos estándares muy altos, con las que tenemos iteraciones más puntuales. Es importante apoyar allí donde más se necesita.

Para dar una nueva orientación a WANO que permita a nuestros miembros seguir mejorando en el futuro, se ha lanzado la iniciativa “Action for Excellence” que cuenta con objetivos claros para los próximos 10 años.

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