“Lo más importante son las personas y, por tanto, su seguridad es lo primero”

FRANCISCO JAVIER VALLEJO, DIRECTOR DE LA CENTRAL NUCLEAR DE TRILLO

Textos: Matilde Pelegrí | Fotografías y video: GRUPO SENDA

ENTREVISTA COMPLETA
Entrevistamos al director de Trillo pocos días después de que la central finalizara el Peer Review, el día previo a su cumpleaños y a la retirada oficial de las mascarillas en espacios interiores.

Con Javier Vallejo hablamos de la actualidad del sector, del ambicioso plan de actualización de grandes equipos y de las lecciones aprendidas en la revisión por pares de WANO.

Y lo hacemos en la sede de CNAT en Madrid; un paso más hacia la normalidad.

LA CENTRAL

La central nuclear de Trillo, integrada en CNAT (Centrales Nucleares Almaraz-Trillo), genera el 15 por ciento del total de la producción nuclear en España y el 3% de la energía eléctrica consumida en nuestro país.

En 2021 la producción bruta generada fue cercana a los 8.000 millones de kWh.

En la Jornada de Experiencias Operativas 2021 organizada por la Sociedad Nuclear Española, que tuvo lugar el pasado mes de marzo, se presentaron los datos de producción y el desarrollo de la recarga. ¿Se han superado ya los inconvenientes originados por la crisis sanitaria de la COVID-19?

Compartir experiencias y aprender de los demás está en el ADN de los nucleares.

 

Cuando se puso de manifiesto la pandemia, en marzo de 2020, teníamos la recarga muy cerca y nos supuso a todos un gran esfuerzo organizativo y de planificación de cara a afrontar esta situación totalmente desconocida. Al igual que todas las plantas, definimos un plan de actuación en el mismo mes marzo de 2020, con medidas preventivas, acciones de comunicación, relaciones con las autoridades, al objeto de seguir operando con la máxima fiabilidad y seguridad.

¿Podemos decir que la central ha vuelto a la normalidad en ese sentido?

Aunque ya hay menos contagios, el plan de actuación sigue vigente, y se ha ido adaptando a la evolución de la pandemia.

La protección de la sala de control sigue siendo una prioridad; la tenemos bunquerizada, de tal forma que la relación con los que allí trabajan es la mínima, al objeto de asegurar que no tengamos contagio dentro los turnos de operación.

Seguimos utilizando, toda la plantilla, mascarillas FFP2, tanto en interior como en exterior, independientemente de que se haya decidido quitar su obligatoriedad en exteriores. Además, mantenemos las distancias, lo que significa no tener reuniones presenciales en las cuales no podemos mantener una cierta distancia de seguridad, con lo cual el Teams sigue siendo muy efectivo.

Y una medida que no hemos quitado y que está siendo muy positiva es la realización de test de antígenos a la vuelta de una ausencia de la central prolongada por vacaciones o por cualquier motivo, tanto el personal propio como el contratado. Este año debemos haber hecho más de 3.000 tests.
Hemos visto que este plan está dando un resultado muy positivo, está muy interiorizado en la organización, transmite mucha confianza y está funcionando muy bien, por lo que hemos decidido mantenerlo.

LA SEGURIDAD, UN COMPROMISO

La seguridad es el elemento clave en la correcta operación de las centrales nucleares. ¿Cuáles son las bases sobre las que se asienta la cultura de seguridad nuclear de la planta?

Para mí, la seguridad es un tema de compromiso. Compromiso organizativo, la organización tiene que velar por la seguridad; es un compromiso personal que debemos tener todos, a todos los niveles, y es un compromiso individual, que implica ser consciente de que estás trabajando en una instalación nuclear.

Uno podría pensar que es suficiente con cumplir todas las normas y todos los procedimientos, y que eso implica ser muy seguro y tener una buena cultura de seguridad. Pero creo que no nos podemos quedar ahí; el siguiente paso es que nos marquemos unos objetivos de seguridad y que se trabaje para cumplirlos, entendiendo que, además de cumplir con todas las normas y procedimientos, se está dando un paso más.

Pero tampoco termina aquí. Para mí hay un tercer paso, y es que cuando uno ya tiene una cultura de seguridad notable no se pueden aceptar comportamientos y prácticas que no son satisfactorios. Todo incidente debe analizarse para que no pueda volver a repetirse. Y es en ese momento cuando, cumpliendo todas las normas y procedimientos, yendo a cumplir unos objetivos de seguridad y teniendo una tolerancia cero a la aparición de incidentes y malas prácticas, vamos por el buen camino de la cultura de seguridad.

Y todo eso rodeado de un ambiente de trabajo donde cada uno pueda expresar sus opiniones, tener una actitud cuestionadora, porque todo es mejorable. Yo creo que éstas son las bases de una buena cultura de seguridad.

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