«Ser la primera central en obtener la renovación de la autorización de explotación supone un gran reto y una gran responsabilidad para todos los profesionales que trabajamos en CNA»

RAFAEL CAMPOS, DIRECTOR DE LA CENTRAL NUCLEAR DE ALMARAZ

Textos: Matilde Pelegrí | Fotografías: C.N. Almaraz | Video: Grupo Senda

ENTREVISTA COMPLETA
La central nuclear de Almaraz es la primera en España que ha debido enfrentarse a nuevos retos, como organizar una parada de recarga en tiempos de pandemia. También ha sido la primera en obtener la renovación de la Autorización de Explotación enmarcada en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, PNIEC, 2021-2030.

Analizamos con el director de la central, Rafael Campos, estas experiencias y las perspectivas de futuro.

Aragonés de origen, valenciano en la formación y la primera etapa profesional, y extremeño de adopción, Campos lidera al equipo humano de la central y afronta, con éxito, los retos que el entorno cambiante plantea cada día.

No va a ser suficiente con ser buenos, sino que vamos a tener que ser los mejores en lo que hacemos.

La central nuclear de Almaraz, integrada en Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), genera el 30 % del total de la producción nuclear en España y más del 6 % de la energía eléctrica consumida en nuestro país.

En el año 2020 la producción bruta generada entre las dos unidades fue de 15 890 millones de kWh y la producción neta conjunta ha sido de 15 279 millones de kWh, equivalentes al consumo anual de 4 millones de hogares.

Desde su responsabilidad como director de la central, ¿cuáles son las claves de una operación adecuada?

Una operación adecuada pasa siempre por mantener una atención permanente para realizar las tareas con máxima seguridad, cumpliendo expectativas y siendo ejemplo con nuestros comportamientos, es lo que nos define como un profesional nuclear.

¿Cuáles son las bases sobre las que se asienta la cultura de seguridad de la planta?

Siempre he considerado que los factores esenciales para poder consolidar una cultura basada en la seguridad y en la mejora son el trabajo en equipo, el liderazgo y la responsabilidad individual y colectiva. Estos tres factores lo hacen realidad las personas y los equipos, y yo creo en ellos. Eso sí, manteniendo un ambiente basado en el enfoque anticipativo, la mejora en la fiabilidad de nuestras prácticas y equipos, la toma de decisiones conservadoras y en el análisis de riesgos, ambiente como el que permanentemente contamos en CNAT.

Almaraz fue la primera central española en llevar a cabo la recarga de combustible en los primeros meses de la crisis sanitaria originada por la Covid-19. ¿Cómo se preparó la planta para esta situación excepcional?

Recuerdo semanas muy intensas. Tuvimos que trabajar en múltiples escenarios de recarga, con sus correspondientes programas de trabajo, y desarrollar las expectativas de actuación y medidas de protección frente a la COVID-19. A pesar de la preparación tuvimos que ir adaptándonos a la evolución de la situación mientras tratábamos de ejecutar el alcance de la recarga inicialmente previsto. La ruta de la recarga vino marcada por la disponibilidad del personal especialista para llevar a cabo las tareas, algo nunca realizado hasta entonces. Se constituyeron equipos de respaldo ante el riesgo de confinamiento en el personal ejecutor. Fue un verdadero éxito y se consiguió gracias al compromiso de todos los profesionales que conformamos CNAT, además de los de las empresas colaboradoras. Por aquel entonces, las mascarillas escaseaban, el apoyo de nuestras empresas propietarias fue fundamental para poder contar con este equipo de protección durante la recarga. Así mismo, los alcaldes de los pueblos de nuestro entorno nos dieron todas las facilidades con aspectos tan necesarios como la logística y el alojamiento del personal de recarga en sus municipios, pese a lo complejo de la situación que se vivía por la declaración del estado de alarma sanitaria.

¿Cuántos trabajadores participaron en la recarga, y cómo se coordinó su actividad?

Las necesidades de restringir personal simultáneo en los trabajos de recarga, nos llevó a contratar unas 800 personas frente a las 1200 personas que eran habituales en las recargas previas a la COVID-19. Para evitar las confluencias se establecieron horarios de acceso al emplazamiento según empresas, se distribuyó el personal en jornadas de trabajo y se limitó el personal simultaneo trabajando dentro del doble vallado a 750 personas. Con estas actuaciones conseguimos contener el riesgo de contagio durante el desarrollo de la recarga.

En este sentido, quisiera destacar el excelente trabajo de los Servicios médicos y el Servicio de Prevención de CNAT, cuyo soporte nos permitió que, pese a lo complejo de esta coordinación necesaria, completásemos una recarga reduciendo el riesgo frente a la COVID-19 y sin accidentes laborales, tanto en personal propio como en personal colaborador.

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