Desafíos globales surgidos de la C.N. Zaporiyia en el contexto bélico

Por primera vez en la historia, una central nuclear (la Zaporiyia ucraniana – ZNPP) sigue siendo disputada como objetivo militar en el frente de la guerra en Ucrania, una situación nueva y sin precedentes para la que la comunidad internacional no estaba preparada. La ZNPP fue tomada militarmente por Rusia el 4 de marzo de 2022 y permanece bajo el mando de la empresa estatal rusa Rosatom.

La actual fragilidad en la seguridad y los principales riesgos en la ZNPP se resumen en la degradación del concepto defensa en profundidad de la seguridad y en las actividades militares cercanas a la central. La reducción en niveles y márgenes de seguridad se debe a la inestabilidad del suministro eléctrico y capacidad reducida de refrigeración junto a la situación del personal. Ya se han producido ocho cortes totales de suministro eléctrico con la utilización de los generadores diésel de emergencia como última defensa. Tras la destrucción de la presa de Kajovka, la refrigeración de los reactores parados depende de pozos perforados en el emplazamiento y de la estabilidad estructural del estanque de refrigeración. Gran parte del personal ucraniano abandonó la central lo que, junto con la reducción de contratistas externos y la escasez de piezas de repuesto, genera incertidumbre sobre la capacidad de llevar plenamente a cabo los programas de mantenimiento e inspección en servicio. Existe también riesgo importante que bombardeos, explosiones, drones o sabotajes afecten a equipos esenciales relativos al combustible irradiado, estanque de refrigeración o sistemas de seguridad. Todo ello indica que la situación en la ZNPP sea actualmente precaria e insostenible a medio plazo. Es necesario proteger la central, ya que la reducción gradual en niveles y márgenes de seguridad puede estar generando un posible accidente nuclear para frustración de la comunidad internacional.

Las implicaciones de la situación actual en la ZNPP van más allá de los aspectos técnicos y abordan cuestiones de interés global exponiendo la falta de un acuerdo global ratificado para proteger las infraestructuras nucleares, aunque a su vez también representan una oportunidad para adaptar y desarrollar estándares de seguridad nuclear del OIEA para instalaciones nucleares en conflictos armados.

En cuanto a los regímenes jurídicos internacionales, el Protocolo adicional I de 1977 que amplía los Convenios de Ginebra de 1949 y que se refiere a conflictos armados internacionales, no cubre ataques militares a las instalaciones nucleares, así como tampoco la Convención del OIEA de 1979 sobre la protección física de los materiales y las instalaciones nucleares. Estas normas son insuficientes y también ambiguas, lo que confiere un cierto vacío jurídico que puede formalmente significar que atacar una instalación nuclear puede no ser ilegal. Es pues urgente ratificar una convención o tratado global específico de no agresión a instalaciones nucleares.

El OIEA estableció tras el inicio de la guerra siete pilares de seguridad nuclear para evaluar los riesgos en contextos de guerra y, dado que no se logró la zona de protección de seguridad desmilitarizada alrededor de la central, el Consejo de Seguridad de la ONU respaldó en mayo de 2023 cinco principios concretos esenciales para evitar un incidente catastrófico en la ZNPP. Sobre esta base, se debería reconsiderar el mandato del OIEA para poder desarrollar plenamente normas de seguridad para conflictos armados. La Comisión de Estándares de Seguridad del OIEA ya puso en marcha en 2022 un grupo de trabajo para analizar la aplicabilidad práctica de los estándares actuales del OIEA, así como las deficiencias y desafíos en su aplicación.

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