La oportunidad perdida del acuerdo nuclear multinacional con Irán

El acuerdo nuclear iraní de 2015, formalmente denominado JCPOA en inglés, fue firmado en el 2015 entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) junto con Alemania y la Unión Europea. Incluye compromisos recíprocos relacionados con el levantamiento de todas las sanciones de la ONU, multilaterales y nacionales, además de limitaciones al programa nuclear militar de Irán, concebido por Irán para asegurar su soberanía territorial (recordando su guerra con Irak) y la propia supervivencia del régimen (mediante la eliminación de las sanciones).

El JCPOA fue aclamado internacionalmente como un acuerdo beneficioso para todos y un gran éxito diplomático. El objetivo internacional de limitar las capacidades del programa nuclear militar de Irán se combinó con la necesidad del gobierno iraní de librarse de las sanciones internacionales. Diversas acciones técnicas sobre el enriquecimiento de uranio y la producción de plutonio fueron acordadas, siendo las principales la reducción y limitación de la capacidad, niveles de enriquecimiento y reservas de uranio enriquecido, la conversión de una planta de enriquecimiento y el rediseño de un reactor de agua pesada. Muchas de esas acciones incluyeron la participación técnica específica de otros signatarios del JCPOA.

Mientras el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmaba que Irán estaba cumpliendo con sus compromisos del acuerdo, la Administración Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del JCPOA en mayo de 2018 e impuso nuevas sanciones de alcance global, también aplicadas países y empresas que comerciaban con Irán, cortándolo del sistema financiero internacional y dejando sin efecto las disposiciones económicas del JCPOA. El acuerdo resultó mortalmente herido a pesar de contar con el apoyo formal de los demás signatarios, las medidas técnicas acordadas no pudieron realizarse, el programa nuclear militar no se revirtió e Irán continuó enriqueciendo uranio-235.

El impacto económico y político sobre Irán fue enorme y Ebrahim Raisi, opositor al acuerdo, ganó las elecciones presidenciales en 2021. Aunque Irán mencionó la posibilidad de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear, también confirmó su disposición a seguir cooperando con actividades de verificación y monitoreo del OIEA. Negociaciones sobre una posible reactivación del acuerdo comenzaron en 2022 e intentos posteriores fracasaron. El apoyo iraní a Rusia en la guerra en Ucrania también resultó ser un obstáculo que contaminó posibles consensos.

Se considera que el fracaso del JCPOA y la intensificación de las sanciones cambiaron la opinión pública iraní sobre las armas nucleares y las encuestas de mayo de 2024 sugieren un apoyo creciente de 40% al 48% del público ‘totalmente de acuerdo’ con que Irán debería poseer armas nucleares.

Durante años, Israel e Irán mantenían una especie de guerra silenciosa con operaciones indirectas a intereses y aliados de ambas partes. Pero los recíprocos ataques con misiles entre Irán e Israel en abril y octubre de 2024 abrieron un nuevo capítulo en sus hostilidades con una escalada de la crisis a dimensiones regionales. Si bien los intercambios de misiles no afectaron a las capacidades nucleares iraníes, esas instalaciones siguen siendo un objetivo tentador para Israel, teniendo en cuenta que el reactor nuclear iraquí Osirak ya fue destruido por Israel en 1981.

Antes de la actual crisis en Oriente Medio, se consideraba que la implementación del JCPOA contribuiría a la seguridad y la estabilidad de la región. Pero la preservación del JCPOA es imposible con la crisis iniciada por el enfrentamiento entre Israel y Hamás con el consiguiente sufrimiento para la población de Gaza, que se ha extendido principalmente al Líbano y también a Yemen y Siria. El contexto regional actual sea extremadamente crítico e impredecible.

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