Guillermo García López

QUALITY MANAGEMENT LEAD EN HINKLEY POINT C

Textos y fotografías: Guillermo García López

Me llamo Guillermo García López y estudié Ingeniería Industrial en la Universidad de Cantabria. Empecé mi vida laboral en Equipos Nucleares (Ensa) en Cantabria, dentro del departamento de calidad, en el que estuve trabajando principalmente como Ingeniero de Calidad. Después de 15 años trabajando en Ensa, decidí trasladarme con mi familia a Bristol (Reino Unido) en 2019 para incorporarme al proyecto de construcción de la central nuclear de Hinkley Point C (HPC) para EDF Energy como Quality Management Lead.

¿Cuántos años llevas en tu actual puesto de trabajo, cuáles son tus responsabilidades?

Empecé a trabajar en el proyecto de Hinkley Point C en mayo de 2019 como Quality Lead y a los dos años las responsabilidades del puesto cambiaron ligeramente, pasando a ser Quality Management Lead, por lo que prácticamente llevo 5 años en el puesto.

Dentro de los diferentes programas de la construcción de la central, me encuentro en la supervisión desde el punto de vista de la calidad de la fabricación de los componentes del sistema nuclear de generación de vapor (Nuclear Steam Supply System – NSSS), cuyo diseño y fabricación corre a cargo de Framatome. El diseño de la central es del tipo EPR de 3.200 MWe y consta de dos unidades. Framatome suministra los principales componentes del NSSS, como la vasija del reactor, los generadores de vapor, el presionador, las internas del reactor, etc. Estos componentes se fabrican en las distintas instalaciones de Framatome en Francia (Saint-Marcel, Jeumont…) o se subcontratan a otras empresas como Equipos Nucleares (España) o Škoda (República Checa).

En mi caso, soy el responsable de la supervisión de la calidad de la fabricación de estos componentes en las diferentes fábricas.

¿Cuáles son las principales actividades de tu cargo actual?

Dentro de mis responsabilidades, dos de los puntos clave son la gestión, resolución y aprobación de las no conformidades (NCRs) que surgen durante la fabricación de los componentes y la supervisión de los dossieres finales de fabricación (EoMR – End of Manufacturing Report).

Además, al tener que supervisar la fabricación de estos componentes, viajo regularmente a las diferentes fábricas para ver el progreso y mantener reuniones con las diferentes entidades, como los inspectores de calidad de EDF o de ITPIA, que es la Agencia Independiente que da la conformidad a los componentes de acuerdo con la directiva de equipos nucleares a presión (NPE).

En algunas ocasiones atiendo a diferentes auditorías de calidad, tanto internas como a suministradores, y a las realizadas por parte de la ONR (Office for Nuclear Regulation), que es la entidad reguladora de la industria nuclear en el Reino Unido.

¿Cuáles son los aspectos más significativos de tu trabajo?

Ser el Quality Management Lead del proyecto significa tener la responsabilidad de aprobar el componente que se va a instalar en la central nuclear. Esto implica tener que trabajar activamente con las diferentes áreas dentro de HPC, tanto los departamentos técnicos como los de gestión del proyecto, con el contratista (Framatome), con sus suministradores y con ITPIA.

Toda la fabricación se ha de llevar a cabo de acuerdo con los requisitos contractuales de diseño, de las diferentes normas o códigos de diseño y fabricación (en este caso el principal código es RCC-M – Design and Construction Rules for the Mechanical Components of PWR Nuclear Islands), de la Directiva de Equipos Nucleares a Presión y las Condiciones de Licencia de la ONR. El cumplimento con estos requisitos se ha de tener en cuenta a la hora de dar la luz verde a los equipos fabricados.

Todas estas entidades se encuentran localizadas en diferentes partes del mundo, principalmente en Europa (Reino Unido, Francia, España, República Checa…), y hacen que el proyecto tenga un carácter bastante internacional, incluso dentro de nuestro propio equipo.

¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?

Después de haber nacido, estudiado y trabajado en la misma ciudad, Santander, tenía ganas de probar a vivir fuera una temporada. Ayudó el hecho de que a mi mujer también le apetecía. Surgió esta oportunidad de trabajar en Reino Unido y pensamos que podía ser una buena experiencia, no solo a nivel profesional, sino también a nivel familiar. Tenemos 3 hijos (dos mellizas de 12 años y un niño de 8) y queríamos darles la oportunidad de aprender inglés y vivir en otra cultura y país.

He de decir que esperaba un cambio más duro, pero todo fue bastante bien. En mi caso, estaba acostumbrado a trabajar en entornos internacionales, ya que en Equipos Nucleares trabaja principalmente con otros países, pero aún así hay que adaptarse a vivir en otro país. Al principio tenía que ir a la oficina, pero tras la llegada de la pandemia por Covid-19 a los pocos meses de llegar a Inglaterra, trabajé principalmente desde casa, teniendo que ir a la oficina 2 o 3 veces por semana.

Con lo que respecta a mi familia, mi mujer, que es profesora, consiguió trabajo de profesora de español y francés y actualmente trabaja en el colegio de educación de secundaria donde van mis hijas.

Lo que es muy reseñable es cómo se adaptaron nuestros hijos. Cuando llegaron a Inglaterra, su nivel de inglés era bastante básico y aun así no tuvieron ningún problema en adaptarse y tener amigos nada más llegar. Están bastante asentados y ahora mismo son bilingües completamente y creemos que esta experiencia les está viniendo muy bien, aunque no les importaría volver a España en algún momento.

¿Qué detalles echas en falta de España?

Obviamente echo mucho en falta a la familia y a los amigos. Por suerte, como he dicho, vamos bastante a Santander y vemos a la familia a menudo. Bastantes amigos también viven en el extranjero o en otras partes de España y nos vemos siempre en Navidad y en verano.

Echo en falta la cocina española, sobre todo el pescado. Aquí, en Bristol, se puede encontrar pescado, pero no con la facilidad que lo encuentras en España.

Aunque sea del norte, echo de menos el sol y la luz, sobre todo en invierno, que suele ser bastante gris hasta que llega la primavera.

¿Invitas a los jóvenes y no tan jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?

Por supuesto que los invito, y no solo a los jóvenes. Creo que es muy enriquecedor el hecho de vivir en otro país, en otra cultura y con otra lengua a todos los niveles: profesional, personal y familiar. Recomendaría que se probase, al menos uno o dos años, y si es posible, para que el cambio no sea tan duro, que sea el mismo sector. Claramente no todo es positivo y hay momentos difíciles, pero por mi experiencia, esos momentos se acaban pasando y se compensan con los buenos. Esta experiencia te hace salir de tu zona de confort y aprendes a adaptarte a situaciones nuevas a las que antes no estabas acostumbrado. Reconozco que tengo en mente volver a España en algún momento, pero mientras tanto sigo disfrutando de esta aventura.

Hay que tener en cuenta que el futuro nuclear en Europa es bastante positivo y va a ser necesario un alto número de trabajadores cualificados y con experiencia en el sector. En Reino Unido, además de Hinkley Point C, se va a construir la central hermana Sizewell C y en Francia se encuentran en pleno desarrollo del EPR2, que se trata de un diseño optimizado del EPR para su implantación en futuras plantas nucleares.

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