El área de exclusión de Chernobyl se ha convertido en un importante centro de estudio para comprender cómo la fauna se adapta y evoluciona en presencia de radiación ionizante. Donde se creía que ya no habría ni un indicio de vida, Germán Orizaola, en un artículo sobre la “fauna de Chernobyl 33 años después del accidente nuclear”, destaca una “ausencia general de efectos negativos de la radiación sobre las poblaciones de animales y plantas”, apunta: “Hemos encontrado además algún indicio de respuestas adaptativas frente a la radiación, como cambios en la coloración de las ranas. Las ranas de la zona de exclusión son más oscuras, lo que podría protegerlas de la radiación”.
Los investigadores Germán Orizaola (Universidad de Oviedo) y Pablo Burraco (Estación Biológica de Doñana-CSIC) examinaron cómo la exposición a la radiación del accidente de Chernobyl influye en la coloración dorsal de la piel de los machos de rana de San Antonio oriental (Hyla orientalis) muestreados a lo largo de un amplio gradiente de contaminación radiactiva en el norte de Ucrania.
Evaluaron la relación entre la coloración de la piel de la rana (que puede actuar como un mecanismo protector contra la radiación ionizante), las condiciones de radiación y los niveles de estrés oxidativo. La coloración de la piel era más oscura en las localidades más cercanas a las áreas con altos niveles de radiación en el momento del accidente, mientras que los niveles actuales de radiación parecían no influir en la coloración de la piel en las ranas de San Antonio en Chernobyl. Las ranas que vivían dentro de la Zona de Exclusión de Chernobyl tenían una coloración dorsal notablemente más oscura de la piel que las ranas de fuera de la Zona. El mantenimiento de la coloración oscura de la piel no se relacionó con costos fisiológicos en términos de condición corporal o estrés oxidativo de los individuos, y no detectaron cambios a corto plazo en la coloración de las ranas.
Se sabe que la coloración oscura protege contra diferentes fuentes de radiación al neutralizar los radicales libres y reducir el daño al ADN y, en particular, la presencia de melanina se ha propuesto como un mecanismo de amortiguación contra la radiación ionizante. Los resultados de este trabajo sugieren que la exposición a altos niveles de radiación ionizante, probablemente en el momento del accidente, puede haber beneficiado a los individuos con una coloración más oscura en las ranas arborícolas de Chernobyl. Se necesitan más estudios para determinar los mecanismos subyacentes y las consecuencias evolutivas de los patrones encontrados por estos investigadores: Germán Orizaola y Pablo Burraco. (DOI: 10.1111/eva.13476).




