Las crisis entendidas como oportunidades

JUNTA DIRECTIVA DE LA SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA

Ahora mismo, aun cuando parece pasado el peor momento de la crisis causada por la pandemia de la COVID-19, se hace difícil pensar en una realidad que no esté marcada por todo lo que ha pasado durante estas últimas semanas.

Nos arrolló una emergencia sanitaria ante la cual tuvimos que responder con un escenario que, y ya habrá tiempo para los análisis, nos obligó a todos los sectores, a toda la sociedad, a reaccionar con medidas tan drásticas como el confinamiento generalizado.

Pero, en este contexto de parón generalizado, muchos sectores han continuado saliendo todos los días de casa para que en realidad, estando parados, nada se detuviese. Ni qué hablar de la labor de los sanitarios, de todas esas personas que lo han dado todo para que esos datos de contagios y fallecimientos no fuesen todavía peores; de todas las personas que están detrás de las cadenas de suministro de alimentación y productos de primera necesidad; tiendas y supermercados donde, salvo anécdotas, no nos ha faltado de nada; de los servicios públicos que han continuado operativos y, cómo no, de las centrales nucleares que, en todo momento, han estado aportando un bien básico tan fundamental como es la energía eléctrica. Tras ese funcionamiento ininterrumpido están los profesionales de las propias centrales y de las diferentes empresas especializadas del sector que, con su trabajo, han contribuido también a hacer frente a esta situación.

Para seguir operando, las centrales nucleares han aplicado estrictos protocolos de prevención basados en los principios de la distancia social y las barreras físicas de protección como los guantes o las mascarillas, además de otras acciones adaptadas a cada momento y necesidad con el objetivo estratégico de garantizar la operación segura de las instalaciones y la salud de las personas.

Con todo ello, parece que estamos consiguiendo ese objetivo inicial de “doblegar la curva” y empezamos a recorrer la senda hacia una nueva normalidad que nos traerá necesarios cambios a todos: en nuestra manera de trabajar, de relacionarnos, de vivir…

Y pensando en ese futuro a corto, medio y quizás incluso largo plazo, vale la pena recordar lo aprendido durante estas últimas semanas. En la industria nuclear, como en otras, es muy habitual hablar de lecciones aprendidas o de experiencia operativa que, viene a ser, en síntesis, aprender de lo hecho hasta el momento, por nosotros mismos u otros que conocemos.

Una crisis deja siempre muchos daños, muchas pérdidas, y en este caso, además de vidas humanas, muchos rotos que recomponer. Pero es, a su vez, una oportunidad para revisar conductas, acciones, decisiones, maneras de vivir o tópicos que parecían inamovibles y que quizás no lo son tanto. Aprovechemos para aprender de lo acontecido con esta pandemia tanto a nivel individual, como social, e incluso mundial.

Los profesionales que formamos el colectivo de la industria nuclear trabajaremos en este nuevo escenario para continuar aportando nuestro grano de arena y lo haremos, además, aplicando lo aprendido durante esta crisis.

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