A partir del análisis de fallos reales, se identificó que la mayoría de los errores no provenían de los equipos ni de los cálculos, sino del momento en que el analista introduce manualmente los datos. La solución planteada fue una hoja de cálculo avanzada que verifica automáticamente hasta 24 parámetros por análisis, en función del tipo de muestra, comparándolos con valores de referencia definidos por el propio laboratorio.
El sistema emplea un código visual sencillo (verde/rojo) para alertar sobre incoherencias sin bloquear el flujo de trabajo ni interferir con el criterio técnico del analista. Está integrado en el proceso habitual de revisión, por lo que no añade pasos adicionales ni requiere formación adicional específica.
Durante su validación se introdujeron errores de forma intencionada, y la herramienta fue capaz de detectarlos todos con precisión. Desde su implantación, se ha observado una disminución significativa de errores no detectados, y, además, ha permitido aprovechar los datos recopilados para anticipar decisiones operativas como la previsión de descargas líquidas.
Este caso demuestra que aplicar principios de control automático, ya consolidados en otros sectores industriales, puede mejorar notablemente la seguridad, fiabilidad y eficiencia del análisis radioquímico. Automatizar no implica sustituir al analista, sino reforzar su trabajo con una capa adicional de seguridad técnica.




