Textos y fotografías: Antonio Jiménez Carrascosa
Me llamo Antonio y soy Doctor en Energía Renovable, Nuclear y Sostenible por la Universidad Politécnica de Madrid. Tras siete años en Madrid y finalizar mi Doctorado a principios de 2023, me lancé con mi primera experiencia internacional. Me mudé a Suiza con una plaza de investigador postdoctoral en el Paul Scherrer Institut, donde estuve casi dos años trabajando en el área de física de reactores rápidos de sodio. A inicios de este 2025 y tras mi tiempo en Suiza, cambié de trabajo y de país, incorporándome como Nuclear Data Scientist a la Nuclear Energy Agency (NEA) de la OECD en París. Aquí he retomado el tema principal de mi Tesis Doctoral, los datos nucleares, ya que estoy trabajando en diferentes actividades relacionadas con este ámbito que coordina la NEA.
¿Cuántos años llevas en tu actual puesto de trabajo, cuáles son tus responsabilidades?
Todavía es pronto para poder hablar en años, ya que tomé mi puesto de trabajo actual en enero de 2025. Por tanto, son apenas nueve meses el tiempo desde que llegué a París, pero ya llevo dos años y medio fuera de España contando la experiencia en Suiza.

Actualmente pertenezco al Data Bank de la NEA, donde mi principal responsabilidad es proveer de apoyo técnico al proyecto JEFF (Joint Evaluated Fission and Fusion), encargado de liberar la librería de datos nucleares JEFF, utilizada en multitud de aplicaciones nucleares. JEFF es un proyecto internacional bastante extenso, con una comunidad muy amplia, por lo que desde la NEA centralizamos la gestión del mismo y coordinamos las reuniones técnicas asociadas. Mi llegada a la NEA tuvo un período de adaptación bastante reducido, la actividad fue frenética ya que el proyecto estaba en la recta final hacia la liberación de la versión JEFF-4.0 tras ocho años de intenso trabajo. Finalmente, en junio de 2025 todo ese trabajo vio la luz y la nueva librería está disponible para su uso gracias a la buena colaboración de todos los miembros del proyecto.
Adicionalmente, colaboro en otras actividades relacionadas con los datos nucleares en el marco de los grupos de trabajo que coordina la NEA. En general, desde la NEA damos apoyo técnico a estos grupos y coordinamos las actividades que se hacen en ellos, por lo que tengo la oportunidad de interactuar con un gran número de investigadores del ámbito.
¿Cuáles son las principales actividades de tu cargo actual?
Los datos nucleares son una herramienta esencial en la simulación de sistemas y aplicaciones nucleares. Desde las secciones eficaces que caracterizan la interacción de los neutrones con los diferentes isótopos hasta las cadenas de desintegración radioactiva, desde el proyecto JEFF se proporciona esta información y se hace pública para su utilización.
Como secretario técnico del proyecto JEFF, mi principal tarea es la coordinación de este. Es decir, desde la NEA nos encargamos de colaborar en primer lugar con los evaluadores de datos nucleares, que son los responsables de preparar y proporcionar los ficheros que se incluyen en la librería. Centralizamos la gestión de toda esa información y testeamos que estos ficheros estén en el formato adecuado utilizando gran variedad de herramientas de procesamiento y verificación. Una vez compilada toda la información, se pone a disposición de la comunidad del proyecto JEFF para que puedan utilizar esos nuevos datos en una amplia variedad de aplicaciones. Tenemos varios grupos de trabajo específicos y nos reunimos durante una semana, dos veces al año, para evaluar el estado de la librería y potenciales mejoras que se puedan introducir en función de los resultados de simulación y necesidades. Asimismo, gestionamos toda la información que proporcionan los usuarios para volver a iterar con los evaluadores y que estos implementen las correcciones sugeridas.

Como he comentado anteriormente, cuando llegué a la NEA, el proyecto estaba bastante avanzado hacia la publicación de la versión JEFF-4.0. En abril tuvimos la reunión de seguimiento donde se identificaron los últimos retoques que necesitaba la librería y coordinamos una última iteración de acuerdo con los resultados de benchmarking que la comunidad aportó. Todo este proceso está centralizado en el Data Bank de la NEA y también preparamos la librería procesada en diferentes formatos para que su utilización sea directa y sencilla. La nueva librería se presentó en la conferencia ND2025, en junio de 2025 en Madrid, y ya estamos en marcha para identificar futuras mejoras e implementaciones.

Igualmente, formo parte de otras actividades que la NEA coordina en este ámbito, como por ejemplo el Working Party on Nuclear Data Evaluation Co-operation (WPEC), al que he estado dando soporte técnico de manera interina desde que llegué a mi nuevo trabajo. En nuestras tareas habituales también se incluye, por supuesto, la organización de las reuniones técnicas que cada iniciativa requiere.
¿Cuáles son los aspectos más significativos de tu trabajo?
El trabajo era tal como me lo esperaba y realmente es estupendo tener la oportunidad de estar involucrado en un proyecto como JEFF. Como comentaba anteriormente, es una comunidad bastante amplia, con expertos en distintos ámbitos por lo que tengo el privilegio de poder interaccionar con todos ellos y familiarizarme con temas técnicos que no manejaba tanto o apenas nada. Igualmente, tengo la oportunidad de participar en multitud de reuniones y eventos, tanto técnicos como más orientados a la toma de decisiones por lo que estoy adquiriendo habilidades que no tenía al venir de un trabajo puramente científico.
A pesar de todo, sigo en estrecho contacto con el trabajo técnico y en la NEA siempre estamos abiertos a nuevas ideas y tenemos libertad para llevarlas a cabo por lo que me siento en un entorno fantástico para alguien que viene del ámbito académico.
¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?
En mi caso puedo decir que fue bastante sencillo porque me trasladaba yo sólo, primero a Suiza y luego a Francia. Fue difícil tomar la decisión de dejar Madrid después de tantos años estudiando y trabajando allí, pero tenía la determinación de probar la experiencia internacional. En el ámbito personal, mi vida en Suiza era realmente idílica y estaba muy contento con mi trabajo. Sí que experimenté dificultades a nivel cultural y me costó algo de trabajo adaptarme a la sociedad local. Tras dos años, mi nivel de alemán todavía dejaba bastante que desear, por no decir que no sabía más de tres palabras. El cambio a París a principios de este año ha sido como una brisa de aire fresco, tanto en el ámbito laboral como personal.

Ahora en Francia, la adaptación está siendo mucho más rápida, el dominio del idioma todavía está pendiente, pero avanza realmente bien. En Suiza era mucho más sencillo sobrevivir con el inglés, pero en Francia he tenido algunas dificultades, sobre todo al principio. En cualquier caso, creo que aquí puedo encontrar las cosas de España que más echaba de menos a nivel cultural. Y sinceramente, vivir en una ciudad como París, que te ofrece todo lo que se puede pedir, es una oportunidad que recomendaría a todo el mundo. Pasar la primavera y el verano aquí ha sido excepcional, creo que la costumbre de hacer picnic en el Sena no me va a costar tomarla. Igualmente, soy un gran amante del ciclismo y he podido encontrar comunidades ciclistas en París en las que participo activamente y con las que disfruto muchísimo. Y presenciar el Tour de Francia en directo después de verlo en la televisión durante más de 15 años ha sido algo único. Como ciclista, tener los Alpes tan a mano también tiene su peligro y este verano pude ascender algunas de las cumbres alpinas más míticas.

¿Qué detalles echas en falta de España?
Creo que mi primera respuesta va a ser bastante estándar. El clima tanto en Suiza como en París, para un andaluz como yo, ha sido complicado de llevar desde el principio. Al final uno termina adaptándose y disfrutando al máximo de los meses de verano, aunque no sé si 3 meses compensan el resto del año. Mi relación con la gastronomía es bastante buena en general y allá donde voy me adapto y disfruto de la cocina local. Aunque soy un adicto al dulce y a los croissants en particular, una tostada con un buen aceite y tomate siempre se echa de menos. Obviamente, a nivel cultural hay diferencias abismales y echo realmente de menos una sociedad tan abierta y receptiva como la española.
Irme de Madrid fue en gran parte difícil por todas las personas que formaban (y todavía forman, aunque de otra manera) parte de mi vida. Igualmente, y aunque hace ya 14 años que me fui de mi casa, tener cerca a la familia se echa mucho en falta. Me considero alguien muy familiar, y a pesar de que ellos siempre me han apoyado en las decisiones que he ido tomando por el camino, a veces se hace difícil depender de un avión para reencontrarse. En cualquier caso, recibirlos tanto en Suiza como en Francia ha sido genial y me han hecho sentir como en casa por unos días.

¿Invitas a los jóvenes y no tan jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?
¡Absolutamente! Es una decisión difícil, te pone en situaciones realmente complicadas y conlleva unos retos brutales en todos los sentidos. Creo que pasar por ello y superarlos te cambia mucho la forma de vivir y de trabajar. Desde el primer día es un aprendizaje continuo e intensivo, pero a la vez muy enriquecedor. Relacionarte y trabajar con otras culturas es una oportunidad única y te hace mejor persona a todos los niveles.
Obviamente, la vida te trae buenas experiencias y otras no tan buenas, pero he tenido la suerte de encontrarme con gente excepcional por el camino que me han ayudado en todo. No me arrepiento para nada de haber tomado una decisión así y realmente recomiendo intentarlo alguna vez, a veces no somos conscientes de lo que somos capaces hasta que nos vemos en este tipo de aventuras.



