De un modelo disperso a una gestión integrada
Este modelo permitió durante décadas una gestión segura y eficaz, sustentada en normas administrativas, controles ingenieriles y procedimientos operativos. Sin embargo, la información relativa al control de la criticidad se encontraba dispersa en distintos documentos, lo que dificultaba su integración en una jerarquía normativa clara y hacía que parte de la robustez del sistema dependiera de medidas administrativas susceptibles de variabilidad.

En el contexto de la actualización normativa de la instalación, la elaboración de las Especificaciones de Funcionamiento Mejoradas (EFM) ha supuesto un avance relevante en la consolidación de este control. Una decisión clave ha sido la adopción de un límite de seguridad explícito para toda la fábrica, estableciendo que el factor de multiplicación efectiva (keff) debe mantenerse por debajo de 0,98 en todas las condiciones. Este valor, conservador y alineado con los criterios internacionales, pasa a ser el referente para definir los parámetros y condiciones operativas.
Un límite de seguridad único para toda la fábrica
Para asegurar el cumplimiento de este límite, las EFM incorporan por primera vez un capítulo específico dedicado al Control de la Criticidad, integrando de forma unificada todos los aspectos asociados. En este capítulo se definen los límites aplicables a los principales parámetros que influyen en la reactividad, como la masa, la geometría o la moderación entre otros. Estos límites, anteriormente dispersos en diversos documentos, se presentan ahora de manera estructurada y vinculante, reforzando su carácter normativo.
El nuevo enfoque incorpora además el control de los Elementos Básicos de Seguridad (EBS), de naturaleza ingenieril o informática, identificados en el Análisis Integrado de Seguridad y asociados a secuencias de accidente de riesgo moderado o inaceptable. Dado su papel como barreras frente a desviaciones o fallos en procesos críticos para la reactividad, su inclusión en el capítulo de criticidad refuerza la coherencia entre análisis de seguridad, medidas preventivas y límites operativos.
Más vigilancia y robustez para la seguridad nuclear
Por último, el capítulo establece Requisitos de Vigilancia para los parámetros clave de criticidad, sustituyendo un modelo basado principalmente en controles administrativos por otro apoyado en verificaciones periódicas, trazabilidad y garantía continua de cumplimiento. Este planteamiento incrementa la robustez del sistema, facilita las auditorías regulatorias y refuerza la cultura de seguridad.
En conjunto, la actualización del control de la criticidad en las EFM representa un avance estructural significativo para la Fábrica de Juzbado, al integrar límites, controles y vigilancia en un documento operativo de máximo nivel, alineado con las mejores prácticas internacionales en seguridad nuclear.




