La opinión pública defiende que la energía nuclear pueda y deba estar en el diseño energético nacional para el futuro de nuestro país. El apoyo a la energía nuclear ha crecido notablemente en España, con más un 43% de los españoles a favor de prolongar la vida útil de las centrales nucleares en 2024, frente al 24% que respaldaba esta medida en 2019 (Real Instituto Elcano). Y todo ello a pesar del empecinamiento y lo retorcido de eso que se viene en llamar el relato en contra de esta fuente de energía y de las instalaciones, en las que se genera con argumentos peregrinos que van mudando según venga el día en lo político el “no a la nuclear”. Hace tan solo unas semanas, en la actualización de una de estas encuestas, en concreto de Metroscopia (instituto de referencia en sondeos políticos y en estimaciones electorales en España) se refleja que, el 31% de los encuestados prefiere aplazar el cierre de las centrales nucleares, mientras que el 24% opta por no cerrarlas en absoluto. Si sumamos estos porcentajes, un 55% de los encuestados muestran su apoyo a mantener las plantas operativas. El cambio de tendencia es evidente.
Quizá puede ser que estos incrementos en el apoyo a la energía nuclear estén relacionados con preocupaciones sobre la seguridad del suministro energético nacional y los cambios en las políticas energéticas europeas o quizá tengamos que situarnos en el contexto internacional (la guerra de Ucrania y la dependencia del gas ruso) con una energía nuclear como alternativa más que viable para reducir la dependencia de combustibles fósiles. Quizás sea el ver que es lo que está haciendo todo el mundo. Quizás hay cada vez más conocimiento y los mitos se van quedando en eso y nada más…
Y, por otra parte, más de 10.000 personas (según la organización) no pueden estar equivocadas en su intención de reabrir el debate sobre el futuro de la energía nuclear en España. Eso es lo que pasó el 18 de enero de 2025 con una manifestación multitudinaria (encuesta a pie de calle si le quieren llamar así) para defender la continuidad de Almaraz. En medio del frío y la niebla se alzaron las voces de un importante colectivo social que pide mirar a la nuclear como una solución que supone más energía, más empleo y, por supuesto, más futuro.
Situados en este punto nos gustaría que, con la misma facilidad con la que se cambia de opinión de un día para otro con respecto a cuestiones trascendentes (o no tanto) de este país, nos pudiéramos despertar una mañana con la siguiente noticia: “Tras varias semanas de reuniones en la que han participado los representantes de todos los sectores de la sociedad y después de haber escuchado los argumentos a favor y en contra de la tecnología nuclear, se ha concluido que LA ENERGÍA NUCLEAR TIENE FUTURO y por tanto no se van a cerrar las instalaciones nucleares en España. El amplio consenso político alcanzado ha permitido la elaboración de un protocolo de seguimiento y acción para evitar que el parque nuclear español se cierre en los plazos previstos”.
De ilusión y de confianza en el sentido común también se vive.



