Una oportunidad dentro de la crisis

JUNTA DIRECTIVA DE LA SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA

Diciembre, la recta final de un año que, sin duda, nos ha dejado huella a todos. Nos ha obligado a repensar nuestro mundo, nuestra vida cotidiana y, en muchos casos, demasiados, se ha llevado a personas queridas por delante.

El impacto de la pandemia del COVID-19 en nuestro mundo ha sido profundo y aunque el extraordinario esfuerzo que ha realizado la ciencia y los investigadores para desarrollar una vacuna en tiempo récord parece que nos deja entrever una luz al final del túnel, hoy todavía sigue siendo necesario seguir esa premisa que nos dice que la responsabilidad es la mejor de las vacunas.

Este año nos ha llevado a cambiar nuestros modelos de trabajo, de vida social, de ocio, de viaje, etc. Nos ha forzado a adentrarnos en terrenos que teníamos poco explorados y que, en algunos casos, han venido para quedarse.

Los cambios cuestan, salir de nuestra zona de confort, también, pero este 2020 nos ha obligado a hacerlo y queremos considerar que la crisis que estamos viviendo nos ha dejado muchos efectos devastadores pero, a su vez, oportunidades.

En el caso de la Sociedad Nuclear Española, destacaríamos como una de esas oportunidades, el paso dado hacia adelante en el mundo digital. Desde el inicio de la pandemia, nuestras actividades presenciales: cursos, charlas, reuniones, se han adaptado al formato virtual y hemos llegado a noviembre con la Reunión Virtual de la SNE que ha congregado a prácticamente 500 congresistas y que ha sido, este 2020, nuestra alternativa a la tradicional Reunión Anual de la SNE, un evento que se acerca a los 50 años de historia.

Los eventos virtuales nos han permitido llegar a ponentes que en el caso de los encuentros presenciales no tienen posibilidad de acompañarnos; han hecho posible que personas que no podrían desplazarse y participar en una reunión presencial, asistiesen a las sesiones. En definitiva, suponen un nuevo marco, con sus ventajas e inconvenientes, que abre nuevas ventanas y que hemos entendido como una oportunidad.

La adaptación al cambio, las transformaciones, forman parte de nuestra manera de ser y de trabajar. Demasiadas veces hemos oído que el sector y la tecnología nuclear es algo del pasado, obsoleto, estático y desde aquí queremos reivindicar, una vez más que, ni la tecnología con la que trabajamos, ni los profesionales nucleares nos vemos identificados con esa imagen.

La industria nuclear se rige por un modelo de trabajo basado en la autoevaluación, las evaluaciones externas, la formación, el intercambio de información y el análisis de los sucesos para aplicar las mejores lecciones aprendidas. De todo lo vivido en este año 2020 nos quedamos con el esfuerzo que nosotros, y muchos otros profesionales, hemos hecho para ver esa luz al final del túnel y encontrar oportunidades dentro de la crisis, de las que sacaremos rédito en el futuro inmediato.

 

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