Texts: Matilde Pelegrí y Gema Ortiz | Photographs and video: Grupo SENDA
Con una trayectoria ligada a la gestión y la defensa del interés público, Pilar Lucio asume la vicepresidencia del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) con el firme propósito de reforzar el compromiso de este organismo con la protección radiológica y la seguridad del parque nuclear español. En un momento clave para el futuro energético del país, Lucio insiste en la importancia del rigor técnico y la responsabilidad institucional como pilares del trabajo del CSN. Desde su nueva posición, defiende una labor marcada por la independencia, la continuidad y la vigilancia constante del cumplimiento de los estándares de seguridad, más allá de cualquier escenario externo. En esta entrevista, comparte su visión sobre los retos presentes y futuros del organismo, así como su papel en una etapa de transformación tecnológica y exigencia social.
En estos seis años, el CSN ha renovado la autorización de explotación de todo el parque nuclear español, algo muy relevante desde el punto de vista del regulador
EL ORGANISMO REGULADOR
El pasado mes de mayo fue designada vicepresidenta del CSN, tras seis años como consejera del Pleno del organismo regulador. ¿Qué representa para usted, personal y profesionalmente este nombramiento?
Para mí, este nombramiento representa tanto un reconocimiento al trabajo realizado durante los últimos seis años como consejera, como una gran responsabilidad que asumo con humildad. Desde el primer día en el Consejo he intentado aportar toda mi experiencia y trayectoria profesional a una tarea que, para mí, era completamente nueva. La labor en un organismo regulador independiente es muy distinta a la elaboración legislativa o a la gestión gubernamental, campos en los que había desarrollado mi carrera hasta entonces.
Asumir la vicepresidencia es, sin duda, un orgullo. El Consejo de Seguridad Nuclear es una institución con un alto prestigio, que opera en un sector complejo y altamente técnico. Esto exige una gran dedicación, una mentalidad abierta al aprendizaje continuo y un firme compromiso con la seguridad.
Mi papel como vicepresidenta será, sobre todo, apoyar a la Presidencia en lo que sea necesario, pero también continuaré con las funciones que he venido desarrollando, ahora con un nuevo impulso, con ideas renovadas y con muchos proyectos por delante. Mi objetivo sigue siendo el mismo: contribuir a mejorar el organismo y reforzar la seguridad nuclear y la protección radiológica en España, que es la razón de ser de nuestro trabajo aquí.
¿Cuáles son los hitos más relevantes, en su opinión, que ha afrontado el Consejo en los últimos seis años?
El Consejo, en estos seis años, ha renovado la autorización de explotación de todo el parque nuclear español, algo muy relevante desde el punto de vista del regulador. Además, lo ha hecho en un tiempo casi récord, porque en cuatro años prácticamente se han renovado las autorizaciones de explotación de las centrales. Algunas de ellas han entrado en operación a largo plazo. Ese ha sido el hito regulador más importante en materia de seguridad nuclear y de protección radiológica.
¿Además de la seguridad nuclear, en qué otros ámbitos ha habido avances relevantes?
Por supuesto, también ha sido importante todo el equipamiento nuevo que ha habido en España, con 263 equipos médicos de alta tecnología, además de la protonterapia, la cual ha requerido un enorme esfuerzo por parte del cuerpo técnico del Consejo, siendo un hito por la gran cantidad de expedientes gestionados en muy poco tiempo.
Luego, personalmente, para mí los temas más relevantes han sido, a nivel interno, todo el trabajo para mejorar la comunicación del Consejo hacia el público: participar en todos los eventos y proyectos relacionados con la integración y el trabajo con los stakeholders; mejorar también el informe que cada año enviamos al Congreso de los Diputados, para que sea más amigable, más legible y que seamos capaces, de alguna forma, de traducir a la ciudadanía qué es lo que se hace. Mantener el rigor técnico y hacerlo accesible a todos los públicos es un auténtico reto.
Por lo tanto: mejora de la transparencia, mejora de la comunicación, mejora de la relación con los agentes implicados. Esa sería la parte, digamos, interna y en la que yo he podido aportar más personalmente.
¿Ha habido también aportaciones relevantes en el ámbito regulador?
También destacaría la regulación de la seguridad en la operación flexible de las centrales nucleares, que fue una iniciativa que presenté al Pleno del Consejo. Después de un exhaustivo análisis por parte del cuerpo técnico, se manifestó la necesidad de regular esta nueva práctica. La labor de los consejeros también consiste en promover regulación: si detectamos que hay algún hueco regulador, poder aportar nueva regulación, si se considera —desde el cuerpo técnico— que es necesaria, útil y que va a contribuir a la mejora de la seguridad de las centrales nucleares.
Esa función de los consejeros me parece muy relevante, y creo que por eso es uno de los temas de los que me siento quizá más satisfecha de haber podido impulsar, y que realmente haya tenido su traducción en la regulación para que esta nueva estrategia de operación flexible tenga todas las garantías de seguridad.
¿Y en relación con la gestión de residuos radiactivos?
Querría señalar, además, el impulso a todos los trabajos relacionados con el almacenamiento geológico profundo. En el marco del Comité de Enlace del Consejo de Seguridad Nuclear con Enresa, en 2019, se tomó la decisión de impulsar un grupo tripartito entre el Ministerio para la Transición Ecológica, Enresa y el Consejo de Seguridad Nuclear, para reactivar todos los trabajos relacionados con el proyecto del almacenamiento geológico profundo. Es un proyecto contemplado desde el primer Plan General de Residuos Radiactivos en España. Se hicieron trabajos en el pasado, pero se quedaron paralizados, y había que retomarlo porque todas las recomendaciones internacionales, la misión IRRS y Artemis, nos dijeron que había que moverlo ya.
Y por lo tanto, nos pusimos a ello. Ya se ha elaborado una hoja de ruta que se ha traspuesto al Plan General de Residuos Radiactivos, con una agenda bastante clara, que llega hasta el año 2074, fecha en la que se prevé su puesta en operación. Nosotros, como regulador, lo que hemos hecho ha sido contribuir desde nuestro punto de vista, para que un proyecto de esta magnitud tenga desde el principio un engranaje adecuado entre el regulador y el operador, que permita que todo el proceso funcione correctamente. Estamos trabajando en nuestras instrucciones técnicas, en nuestros requisitos, en todo lo que tiene que ver con la regulación del proyecto.
No se ve mucho, pero sí puedo decir que, con paso firme y con decisión, desde el año 2019 se están dando pasos. Por lo tanto, se va a cumplir lo que establece el 7.º Plan General de Residuos Radiactivos. Nosotros somos una pieza importante. No tenemos la responsabilidad de la ejecución, pero sí la responsabilidad de que el proyecto —que es un proyecto país— salga bien.





