Texts: Matilde Pelegrí y Gema Ortiz | Photographs and video: Grupo SENDA
Con más de tres décadas de trayectoria en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Santiago Aleza Enciso analiza la evolución de la seguridad nuclear en España, los retos que plantean la digitalización, la ciberseguridad y la gestión del combustible gastado, y la importancia de mantener una cultura de seguridad sólida en un sector marcado por la exigencia técnica, la mejora continua y el relevo generacional. Desde su responsabilidad como subdirector de Ingeniería de la Dirección Técnica de Seguridad Nuclear del CSN, defiende el papel de reguladores robustos, eficaces y técnicamente solventes para afrontar los desafíos presentes y futuros de la energía nuclear.
Las centrales dedican mucho esfuerzo y tienen sistemas muy robustos para tener en cuenta la experiencia operativa internacional, lo cual es muy positivo
LA CULTURA DE LA SEGURIDAD
La cultura de seguridad es un concepto ampliamente utilizado en el sector. ¿Cómo se traduce en la práctica diaria?
La cultura de seguridad es un concepto que se utiliza en muchos sectores con altos requisitos de fiabilidad y suele definirse como el conjunto de características y actitudes compartidas por todo el personal, que asegura la prioridad de la seguridad. Esto significa que la cultura organizativa de este tipo de organizaciones debe estar orientada a la seguridad y ponerla en el centro de las decisiones y actuaciones, como principio rector, frente a otros criterios de decisión, como puede ser la producción. Esto es aplicable tanto a las instalaciones como al regulador.
La cultura de seguridad no es una idea abstracta que se refleja en los documentos de la política de las organizaciones, sino que es algo que realmente debe estar presente en el día a día y dirigir todas nuestras acciones. En el día a día, una buena cultura de seguridad se manifiesta, por ejemplo, en la toma de decisiones basada en los aspectos relevantes para la seguridad, en la priorización de actividades en función de su importancia para la seguridad, y también en la creación de un ambiente de trabajo que facilite el intercambio de ideas, en un liderazgo centrado en la seguridad mediante el compromiso, la conducta personal ejemplar, y en el ejercicio de la independencia.
¿Qué indicadores permiten evaluar si una organización mantiene una cultura de seguridad sólida?
Todas las instituciones que trabajan sobre cultura de seguridad, incluyendo organismos internacionales de referencia para el CSN como el OIEA, consideran que la medida de cultura de seguridad a través de indicadores no proporciona una idea realista de la misma. Esto se debe a que la cultura de seguridad, como expresión de la cultura organizativa, se define por actitudes, formas de hacer y de pensar, compartidas en una organización y como tal, requiere de una evaluación por métodos de análisis socioculturales. El estudio de la cultura de seguridad de las organizaciones se lleva a cabo a través de evaluaciones que combinan métodos cuantitativos, como las encuestas, y cualitativos, como entrevistas, observaciones y revisiones documentales. Estas evaluaciones identifican fortalezas y oportunidades de mejora organizativa que deben encuadrarse en programas de mejora continua.
El CSN requiere a las centrales que tengan sus propios programas de mejora de cultura de seguridad, contando con especialistas en la materia, programas de sensibilización y evaluaciones, tanto externas independientes como autoevaluaciones, de las cuales se derivan planes de acción de mejora. Además, el propio Consejo ha llevado a cabo recientemente una evaluación externa, con ayuda de una entidad independiente, de su cultura de seguridad y en la actualidad está desarrollando un programa de mejora basado en las oportunidades identificadas en ese momento.
LOS DESAFÍOS DE LA SEGURIDAD NUCLEAR
¿Cuáles considera que son hoy los principales desafíos para la seguridad nuclear en España?
Hay un desafío permanente que es el de mantener los niveles de seguridad obtenidos a lo largo de estas décadas de experiencia. Es preciso no bajar la guardia en ningún momento. También hay desafíos adicionales, que tienen más protagonismo ahora. Están asociados al momento de la vida de las centrales nucleares, que en España ya han sobrepasado, o están a punto de sobrepasar los 40 años. La gestión de vida exige una atención especial. Afortunadamente, la vigilancia de los procesos asociados no es nueva, los programas existentes en las centrales y la normativa y la supervisión del CSN tienen ya una madurez. Pero, nuevamente, la potencial complacencia siempre es una amenaza. Es necesario no bajar la guardia y mantener los niveles de seguridad e incluso incrementarlos.
La gestión del combustible gastado es otro reto que está requiriendo una dedicación creciente. El CSN dedica un gran esfuerzo a los temas de contenedores y de almacenamiento temporal en las centrales, y ya se está preparando el camino del almacenamiento definitivo. Por último, hay un desafío genérico: el de la atracción de talento y la renovación del personal técnico. El CSN se mantiene atento a la evolución de las plantillas para garantizar la seguridad de las instalaciones. Como organización tampoco somos ajenos al desafío; el CSN nació en 1980 y la distribución de edades de los técnicos hace que sea necesario un relevo generacional. El Plan de Recursos Humanos del CSN contempla la necesidad de captar talento, para ello, la oferta de empleo público permite, en los últimos años, cubrir plazas con la incorporación de profesionales altamente capacitados cada año para mantener el tamaño del cuerpo técnico.





