CARMEN BECERRIL

PRESIDENT OF OMEL

Textos: Matilde Pelegrí | Fotografías y video: Grupo SENDA

La entrevista a la presidenta de Omel se produce en un momento de importantes noticias para el mercado eléctrico. Con una amplia experiencia en el ámbito de la energía, Carmen Becerril es una gran conocedora de los retos a los que se enfrenta el mercado, y defiende sin ambages la idoneidad de un mercado europeo de la electricidad. Comprometida con el movimiento asociativo en el mundo de la energía, es impulsora de la promoción de la mujer en el sector energético. 

Contar con una carga base no emisora como la nuclear objetivamente es bueno. Si se retira potencia nuclear, la única opción es consumir más gas

UN MERCADO POCO CONOCIDO

El mercado mayorista de electricidad se inició el 1 de enero de 1998. ¿Cómo se vivieron aquellos primeros momentos? ¿Cuándo se dio el paso de constituir el Mercado Ibérico, conjuntamente con Portugal, y qué razones llevaron a su creación?

En efecto, el mercado diario de gestión de electricidad empezó en el año 1998, como consecuencia de la aprobación de la Ley de liberalización del mercado eléctrico de 1997. Sobre ese inicio, hay que tener en cuenta que el precio de la electricidad se fija para los 24 periodos horarios del día siguiente. Por lo tanto, para que hubiera precios el 1 de enero había que hacer la planificación el 31 de diciembre de 1997, por lo que entre ambos días estuvo el inicio de un cambio tan significativo en el mercado.

Una vez puesto en marcha, era necesario seguir avanzando, y uno de los problemas para la gestión del sistema eléctrico de España es la falta de interconexión con Francia. Por lo tanto, la Península Ibérica, como tal, se convertía en un mercado regional.

Con este escenario, después de unos acuerdos previos, se creó en 2007 el mercado ibérico, que fue el segundo regional en Europa después del nórdico, y que, en mi opinión, tiene todo el sentido, tanto desde el punto de vista geográfico como por la capacidad de generación y de demanda.

Se decidió entonces que el mercado diario y el intradiario se gestionaría desde España a través de OMIE, y que el mercado a plazo -el conocido mercado forward- se gestionaría en Portugal, con OMIP. Además, Portugal tiene una cámara de compensación, OMI-Clear, que es el mecanismo financiero que permite hacer el aseguramiento de la transacción. 

Este esquema, que sigue aplicándose en la actualidad, es el modelo que nos hemos dado para mantener un equilibrio entre la presencia española y la portuguesa dentro de todo el conglomerado, y nuestra valoración es muy positiva.

Este año el precio de la electricidad ha llegado a estar en cero euros. ¿Cuáles han sido las razones de esa situación tan excepcional?

Debo decirle que no sólo hemos tenido precios cero durante muchas horas. Hemos llegado a ver un fenómeno que en España nunca había ocurrido (aunque en países centroeuropeos sí, por su modelo de pago de energía con determinadas renovables). Hemos tenido precios negativos, de -2 euros en el mercado diario. Verdaderamente ha habido una conjunción de circunstancias que ha superado a cualquier expectativa que se pudiera prever. Veníamos de una época de sequía severa y se abrieron los cielos, por lo que en este momento tenemos una reserva hidroeléctrica por encima del año 2010, el año húmedo de referencia del sistema español, lo cual es muy singular. 

Inevitablemente esa meteorología se tradujo en precios sumamente bajos asociados al deshielo y a la necesidad de desembalsar para evitar inundaciones. Pero no podemos considerar que lo ocurrido en los meses de febrero, marzo y abril es extrapolable a una situación ordinaria. Ojalá el agua sea generosa siempre para nuestro sistema, pero normalmente nos movemos en un año medio hidráulico que nada tiene que ver con lo que hemos vivido.

Teniendo en cuenta esta sucesión de tensiones, ¿sería el momento de plantear un cambio en el modelo del mercado eléctrico?

El mercado hay que analizarlo en conjunto, y con perspectiva. En 2022 era muy difícil para los gobiernos, y lo fue para todos los europeos, explicar el significativo incremento de los precios de la electricidad, y en ese momento se instaló un planteamiento que era algo así como matar al mensajero: “el mercado no funciona si tiene unos precios tan altos, y además no es transparente”, se afirmaba.

Pero debo decir que, por supuesto, el mercado funciona, ya que el precio es producto de un cálculo: se sabe cuánto aporta un megavatio hora de gas, cuánto aporta de coste de CO2; de ahí se tiene el coste marginal del gas y, por lo tanto, el cálculo del precio de la electricidad. 

La conclusión rotunda de ese debate ha sido que el modelo de mercado marginalista es el que mejor expresa la situación real de oferta y de demanda dentro del sector eléctrico y que, en consecuencia, el modelo de mercado hay que preservarlo.

UN ESCENARIO DE FUTURO COMPLEJO

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) considera una creciente incorporación al sistema de las energías renovables. ¿Es necesario avanzar en almacenamiento para alcanzar esos objetivos?

Sobre este aspecto, mi respuesta es una opinión personal, más que un posicionamiento del operador del mercado. En cualquier caso, en los planes nacionales de energía y clima de cualquier país hay tres vértices que tienen que funcionar de una manera coordinada. Uno es el desarrollo de energías renovables, en la medida en que nacen con una vocación de descarbonización del sector energético. Pero el despliegue de las energías renovables solo tiene sentido si se produce una electrificación de la economía y, por lo tanto, hay un incremento de demanda sustantivo que permite absorber toda esa energía renovable. 

Evidentemente, la característica más importante de las renovables es su variabilidad, y todas las previsiones de almacenamiento, bien sea a través de almacenamiento hidroeléctrico, bien sea en baterías, deben empezar a tener carta de naturaleza. Es impensable que se alcance el nivel de potencia instalada en el año 2030 que recoge el PNIEC si no se cumple también con el incremento de un 40 por ciento de la demanda; una demanda que en estos últimos años, lejos de incrementarse, se ha contraído, con lo cual tiene que haber políticas activas para promover la electrificación y para que esa demanda verdaderamente aflore. 

Junto a ello, también tiene que haber políticas activas para promover el almacenamiento en sus distintas versiones y con las diferentes soluciones tecnológicas disponibles, que son el tercer vértice. Solo con el desarrollo de las fuentes renovables no daremos solución a los retos del mercado.

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