Marta Ugalde Martínez

PRESIDENT OF THE SPANISH NUCLEAR INDUSTRY FORUM

Texts: Matilde Pelegrí y Gema Ortiz | Photographs and video: Grupo SENDA

 

La elección de Marta Ugalde Martínez al frente del Foro de la Industria Nuclear Española marca el inicio de una nueva etapa para el sector nuclear en España en un momento de especial complejidad e interés estratégico. Con más de dos décadas de experiencia en la industria, y tras su paso por Centrales Nucleares Almaraz-Trillo y su implicación en la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), Ugalde asume la presidencia con el reto inmediato de defender la continuidad del parque nuclear, en particular ante decisiones clave como el futuro de la central nuclear de Almaraz. En esta entrevista, la nueva presidenta analiza el papel de la energía nuclear en el actual contexto geopolítico, su contribución al mix energético y los desafíos regulatorios y sociales que marcarán el futuro del sector.

La energía nuclear aporta cerca del 20% de la producción eléctrica neta de España y representa el 25,56% del total de la producción eléctrica sin emisiones de CO2

Foro Nuclear inicia una nueva etapa. La Asamblea General de socios, celebrada el 20 de marzo, eligió a Marta Ugalde Martínez como nueva presidenta, en un momento especialmente relevante para el sector nuclear, tanto en España como en el conjunto internacional.

Con una trayectoria profesional de más de 25 años, Ugalde ha sido, hasta su elección al frente de Foro Nuclear, directora de Supervisión Nuclear y Coordinación Internacional en Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, CNAT, donde ha desempeñado también un papel relevante en la Asociación de Operadores Nucleares, WANO, presidiendo el grupo de representantes de la industria nuclear, y ha formado parte del Comité Asesor de los directores del negocio nuclear de WANO en su sede de París.

UNA NUEVA ETAPA

Usted ha sido elegida para presidir el Foro Nuclear en un momento especialmente relevante. ¿Qué representa, personal y profesionalmente, esta elección? 

Para mí, que llevo toda la vida vinculada a la energía nuclear, es un inmenso honor estar representando en este momento a la industria española, a los intereses de las centrales y del conjunto del sector.

Supone también un reto, porque estamos en un momento muy importante: por la situación de la central nuclear de Almaraz —con la renovación para los tres años que se resolverá durante este año—, y también por el contexto geopolítico en el que nos encontramos, en el que estamos viendo el apoyo internacional y el papel tan clave que desempeña la energía nuclear.

Por tanto, es un reto profesional que me apetece muchísimo a nivel personal y que asumo con mucha ilusión, pero también con una gran responsabilidad.

Marta Ugalde Martinez

¿Cuáles son los objetivos que se ha marcado a corto y medio plazo? 

Está claro, continuar con el trabajo que estamos haciendo hasta ahora y apoyar la continuidad de las centrales nucleares. Lo más prioritario en este momento es Almaraz, que es inminente.

A medio y largo plazo, el objetivo es seguir proporcionando información y hacerlo con el máximo rigor, mantener relaciones con todas las instituciones de manera constructiva y apoyar a la industria. En definitiva, son líneas bastante continuistas con respecto al anterior presidente. Mantener, luchar y defender un entorno en el que la energía nuclear esté presente en el panorama internacional.

Los últimos años han venido marcados por inestabilidades geopolíticas originadas por la invasión de Ucrania en 2022, la intensificación de la crisis entre Israel y Palestina, o el reciente conflicto con Irán. A esto se une el apagón que sufrió España en abril de 2025. ¿Qué papel tiene la energía nuclear en este escenario de inestabilidad?

Efectivamente, la invasión de Ucrania y el conflicto en Oriente Medio —con la guerra de Irán— muestran que no se trata de hechos aislados, sino de una tendencia que obliga a estar cada vez más preparados. Antes se hablaba de resiliencia climática; ahora se habla también de resiliencia geopolítica.

En este contexto, las centrales nucleares son una apuesta segura. Mientras que en los últimos meses hemos visto subidas significativas del gas, el combustible nuclear —el uranio— no se ha visto afectado de la misma manera. Además, su peso en el coste de la energía es mucho menor: en un ciclo combinado el gas puede suponer alrededor del 50% del coste, mientras que en una central nuclear el combustible representa en torno al 10%.

A esto se suma que existen acopios y contratos firmados a varios años —al menos cinco—, lo que aporta independencia frente a posibles subidas del uranio, que, en cualquier caso, tendrían un impacto limitado.

Por tanto, la energía nuclear es clave para reducir la dependencia exterior y la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales del gas y del petróleo. Junto con las energías renovables, forma un mix —nuclear y renovable— que recomiendan tanto la Agencia Internacional de la Energía como la Comisión Europea para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar en los objetivos climáticos de descarbonización para 2030 y neutralidad en 2050.

Marta Ugalde¿Cuál es su análisis sobre la convivencia de la producción de energía nuclear y las renovables?

Son completamente compatibles. En los últimos dos años, especialmente en primavera, hemos visto que, al ser años muy húmedos y con muchas borrascas, ha habido abundante agua y también sol. A esto se suma que la demanda eléctrica en primavera es baja y, en las horas centrales del día, ha disminuido aún más debido al crecimiento del autoconsumo.

Como resultado, los precios son muy bajos y todas las tecnologías —tanto la nuclear como las renovables— compiten con las mismas reglas en el mercado diario. En algunas ocasiones, incluso, ha sido necesario que ciertas centrales paren o reduzcan su carga durante estos periodos.

La energía nuclear, por su parte, aporta suministro constante las 24 horas del día, especialmente en situaciones climatológicas difíciles o cuando no hay generación renovable. En esos momentos, suele ser necesario recurrir a grandes cantidades de gas, y lo que hace la nuclear es desplazar en el mix energético al gas, no a la energía solar o eólica.

En definitiva, todas las tecnologías tienen cabida si seguimos desarrollando tres pilares clave: el almacenamiento, las redes y la electrificación de la industria. Tanto la energía nuclear como las renovables pueden convivir, beneficiando a la industria y a los consumidores mediante precios más bajos en la factura eléctrica.

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