Textos: Matilde Pelegrí | Fotografías y video: Grupo SENDA
La colaboración entre la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSII) y la Sociedad Nuclear Española (SNE) se ha convertido en un pilar fundamental para el impulso del sector energético. Óscar García, quien asumió la dirección de la Escuela en 2018, destaca, en esta entrevista, el papel clave de la misma en la formación de líderes del sector nuclear, subrayando su compromiso con la excelencia académica y la empleabilidad de sus estudiantes. Con una destacada trayectoria de 180 años, la Escuela ofrece una sólida formación en Ingeniería Industrial, respaldada por programas de investigación de vanguardia y una amplia red de colaboraciones internacionales.Esta Escuela ha desarrollado un papel fundamental en la historia de la energía nuclear en España y también como institución formadora de estudiantes
UNA COLABORACIÓN TRADICIONAL
La Jornada de Experiencias Operativas de la Sociedad Nuclear Española (SNE) es uno de los eventos institucionales de mayor relevancia en el sector de la industria y la energía. Cada año, desde 2002, el salón de actos de la Escuela recibe a los ponentes y a los asistentes, cerca de 300 directivos y profesionales del sector, muchos de los cuales han sido alumnos y mantienen un grato recuerdo de su etapa estudiantil.
¿Qué representa para usted, como director, y para la Escuela, esta colaboración con la Sociedad Nuclear Española (SNE)?
Es muy importante apoyar el sector nuclear por la relevancia que tiene el sector energético nuclear en nuestro país y en el mundo. La Escuela va a estar siempre apoyando a la SNE. Además, esta Escuela ha desarrollado un papel fundamental en la historia de la energía nuclear en España y también como institución formadora de estudiantes. Estos han alcanzado puestos de responsabilidad muy importantes y estamos muy orgullosos. Ahora tenemos el Instituto de Fusión Nuclear Guillermo Velarde, pero digamos, que las personas que han formado parte de esta Escuela trabajando en el sector nuclear han tenido ese papel relevante e importantísimo. Somos un centro formativo que genera muchos estudiantes con perfil nuclear que acaban trabajando en el sector. Para ellos es muy importante acercarles a ese mundo y darles una oportunidad.
LA ESCUELA
Con cerca de 180 años de historia, la Escuela puede presumir de cifras muy relevantes: más de 4.500 estudiantes, 300 profesores, 790 investigadores en proyectos de I+D, acuerdos de intercambio con más de 140 universidades en todo el mundo.
Usted fue elegido como director de la Escuela en 2018. Seis años y una pandemia después, ¿qué balance hace de la institución y de este periodo?
La Escuela está en un momento álgido. Contamos con un gran número de solicitudes de estudiantes para ingresar, además de una alta demanda de egresados por parte de las empresas. La formación que aquí se da está muy bien valorada y hay una altísima tasa de empleabilidad. La Escuela está muy bien globalmente. Además, tenemos un programa internacional y unos programas de investigación muy potentes. Solemos decir que somos una Escuela de oportunidades para los estudiantes. Y es que luchamos todos los días para que tengan posibilidades de diverso tipo. Es verdad que el periodo del COVID, que nos pilló en mitad de un curso y el siguiente, ha sido muy complicado de manejar, porque aquí hay un elevado número de estudiantes, 4.500, junto con otras 500 personas más entre profesores, personal de apoyo, etc. Pero la verdad es que todo funcionó correctamente. Respondieron muy bien, tanto los estudiantes como los profesores, y conseguimos salir adelante. También hay algo que me gusta mucho destacar de la Escuela, que es el buen ambiente de trabajo existente. Hay mucha cordialidad con los estudiantes. Esto es muy de agradecer cuando vienes a trabajar todos los días.
¿Qué porcentaje de incorporación al mercado laboral tienen los egresados?
No lo puedo saber con exactitud, pero está muy cercano al 100%, hay casi empleo total. Cuando realizamos el seguimiento de egresados siempre obtenemos un noventa y mucho por cien. Y no nos sale el 100% porque siempre hay estudiantes que se deciden por un doctorado, por ir a estudiar otro Máster o se dedican a una profesión por libre, que nos deja poca capacidad para saber si están trabajando o no. Pero realmente el seguimiento que hacemos es muy satisfactorio. Nunca puede ser el 100%, pero es muy alto y más ahora que estamos en un momento de mucha demanda de ingenieros en la sociedad, no solo de industriales. Si siempre está cerca del 100%, ahora estará mucho más cerca todavía. Pero, en general, la Ingeniería Industrial, debido a su carácter multidisciplinar, tiene siempre muchas posibilidades de estar muy bien situada en los rankings de empleabilidad.
Complementar los estudios en universidades extranjeras es una opción cada vez más apreciada por los alumnos. La Escuela cuenta con la Oficina de Relaciones Internacionales, que coordina la movilidad internacional de los estudiantes, ¿cómo funciona y cuáles son los acuerdos que mantiene la Escuela con entidades similares en otros países?
Presumimos de tener un programa internacional muy bueno. Aproximadamente el 80% de nuestros estudiantes se van a hacer parte de la carrera al extranjero, porcentaje que no es mayor, no porque no haya posibilidades de que se vayan, sino porque deciden no hacerlo, lo cual es también una opción personal muy razonable. ¿Dónde se van? ¿Cómo se van? ¿Y en qué formato? Existen tres modalidades: el que se va un cuatrimestre, el que se va un curso entero, que suele ser la mayoría, y el que se va o un curso, o un poco más de un curso, a un lugar donde realizar una doble titulación. Conseguir una doble titulación consiste en que el estudiante hace parte de los estudios aquí y otra parte, que tiene que tener una duración determinada, en otro destino. Una vez terminada obtiene el diploma del sitio donde ha ido y el de aquí. Sumando estas tres modalidades, tenemos alrededor de 300 estudiantes que se van cada año al extranjero. También es verdad que recibimos del orden de otros 300 estudiantes, lo cual también son unos números muy interesantes. Somos una Escuela muy internacional.
La Escuela está ubicada en lo que fue el Palacio de las Artes y la Industria y es, seguramente, una de las sedes más emblemáticas y singulares del mundo académico español. En 2018 se creó la Plataforma de Patrimonio ETSII, con el fin de recuperar y mantener el patrimonio técnico-histórico de la Escuela. La sala de la máquina y la cúpula son dos de las señas de identidad más importantes. ¿Qué actividades lleva a cabo esta Plataforma?
Efectivamente, hemos creado una Comisión de Patrimonio en la Escuela para cuidar nuestro patrimonio. Suena muy redundante, pero es así. Realizamos, desde catalogación de piezas, visibilización de piezas y un museo virtual hasta una página web que es muy interesante y en la que se encuentra mucha información y fotografías antiguas. En este apartado de patrimonio hay dos cosas que destacan. La primera, evidentemente, es el propio edificio con su cúpula, y la segunda es la máquina de vapor. Entre las cosas que estamos desarrollando en la Comisión de Patrimonio se encuentran unas visitas guiadas a sitios de la Escuela que son interesantes. Algunos no están visibles al público y otros sí, pero a lo mejor no reparas en ellos porque pasas todos los días. Hemos empezado a hacer dichas visitas, primero para el personal de la casa y los estudiantes, y están teniendo una acogida muy buena porque creemos que es importante que se conozca la riqueza que hay aquí, más allá de venir a dar clase o de investigar. Y hablando del edificio, es del año 1887 y es un bien de interés cultural. Es una joya, casi el edificio más singular, posiblemente, de toda la Universidad española. Es cierto que también existe alguno interesante en la Politécnica de Madrid, como el de la Escuela de Minas. Nosotros vinimos a esta Escuela en el año 1906. Durante muchos años compartió edificio, no solo con el Museo de Ciencias Naturales, que también vino en la misma fecha, sino con algunas otras instituciones. Ha sido hospital, Museo del Traje, cuartel de la Guardia Civil… Ha pasado de todo aquí y ahora el edificio está compartido con el Museo de Ciencias Naturales. Respecto a la cúpula, hubo una reestructuración importante en el año 2000, aproximadamente, y ahora también la podemos ver desde dentro. Es verdad que desde fuera es muy visible, es de las más altas de Madrid, tiene 28 metros de altura, pero también se puede ver desde dentro, desde abajo. Siempre decimos que es un lujo estar aquí en este edificio y en esta ubicación. También tiene sus problemas, porque la edad del mismo y las instalaciones antiguas generan muchos problemas. Pero claro, es un edificio que va a cumplir 150 años.




