Texts: Matilde Pelegrí y Gema Ortiz | Photographs and video: Grupo SENDA
La energía nuclear atraviesa un momento de renovado impulso internacional, marcado por la extensión de la vida de las centrales existentes, el desarrollo de nuevos reactores y una creciente demanda de electricidad firme y descarbonizada. En este escenario, Westinghouse refuerza también el papel de España como centro tecnológico, de formación y de servicios para sus proyectos internacionales. Xavier Coll, presidente de Westinghouse Nuclear España y responsable global del área de Operación y Mantenimiento, analiza en esta entrevista los retos de un sector en plena transformación: desde el futuro del parque nuclear español y el despliegue del AP1000 hasta la necesidad de incorporar nuevo talento, el desarrollo de los pequeños reactores modulares y las oportunidades que abre la inteligencia artificial. Su visión apunta a un horizonte claro, la energía nuclear seguirá desempeñando un papel relevante durante muchas décadas.
Estamos hablando de una energía de futuro, que seguirá formando parte del sistema energético durante el próximo siglo
UNA HISTORIA DE REFERENCIA
Westinghouse Nuclear inició su andadura en España en 1965, con la firma del contrato para la construcción de la central nuclear José Cabrera, constituyéndose oficialmente en 1972.
NUCLEAR ESPAÑA entrevista a Xavier Coll pocos días después de su nombramiento al frente de la división O&M en el mundo. Un momento perfecto para analizar los retos que plantea el presente de un sector en crecimiento, y las oportunidades de un futuro prometedor.
EL PARQUE NUCLER ACTUAL
Westinghouse es la tecnología de referencia de cinco reactores nucleares españoles: los dos grupos de Almaraz, los dos de Ascó y Vandellós II. La aprobación, por parte del Consejo de Seguridad Nuclear, de la continuidad de Almaraz 1 hasta 2030 abre una vía importante para la estabilidad del parque nuclear español. ¿Cómo valora esta decisión?
Es una decisión muy esperada y, sobre todo, muy positiva. Era necesaria para España, para nuestro sector nuclear y también para el conjunto del sistema eléctrico, porque contribuye a garantizar la seguridad y la estabilidad del suministro.
Además, tiene un importante componente estratégico y nos alinea con lo que está ocurriendo en el resto del mundo. España se había convertido prácticamente en una excepción entre los países con energía nuclear al plantear el cierre de sus centrales. La tendencia internacional es justamente la contraria: extender la vida de operación de las plantas siempre que puedan seguir funcionando con los máximos estándares de seguridad.
Por tanto, creo que es una decisión muy relevante, no solo por lo que supone para Almaraz en el corto plazo, sino también porque abre la puerta a plantear extensiones adicionales en el futuro.
Efectivamente, muchas de las centrales nucleares en el mundo están viendo ampliada su vida de operación hasta los 60-80 años. ¿Cuál es la experiencia de Westinghouse en este sentido? ¿Sería factible esta ampliación en las centrales españolas?
La experiencia internacional demuestra que es perfectamente posible operar este tipo de centrales durante períodos mucho más largos. En Estados Unidos, prácticamente todas las plantas que están en condiciones de hacerlo, alrededor del 80%, disponen ya de autorizaciones para operar durante 60 años o están avanzando en esa dirección. Además, ya existen centrales autorizadas para alcanzar los 80 años de operación, por lo que es razonable pensar que este horizonte pueda convertirse en algo cada vez más habitual durante los próximos años.
Tenemos plantas de referencia en Estados Unidos con tecnologías similares a las españolas que ya están operando con horizontes de 60 años y explorando los 80. Por eso, desde un punto de vista tecnológico, existen precedentes y experiencia suficientes para plantearlo también en España, siempre, por supuesto, sujeto a las evaluaciones de seguridad y a las correspondientes autorizaciones regulatorias.
En este contexto, la decisión sobre Almaraz es importante porque no debe entenderse únicamente como una extensión de unos pocos años, sino que permite abrir la puerta a estudiar futuras ampliaciones. Cerrar centrales de estas características con 45 o 46 años de operación, cuando instalaciones comparables en otros países avanzan hacia los 60 e incluso los 80 años, resultaba difícil de entender. Este es, por tanto, un buen primer paso para poder plantear horizontes de operación más amplios.
UNA MIRADA AL FUTURO
Los últimos seis años han concentrado un número muy amplio de eventos, circunstancias cambiantes, crisis geopolíticas y avances tecnológicos. Desde su amplia experiencia en el sector nuclear, con la perspectiva internacional de su responsabilidad, ¿cuál es su visión sobre el futuro de la energía nuclear en el medio plazo, en España, Europa y el mundo?
Creo que vamos a tener energía nuclear durante el próximo siglo, y mucha. Lo he dicho en otras ocasiones porque me preocupa escuchar que se habla de la nuclear como una «energía de transición», como si diéramos por supuesto que es algo que necesitamos únicamente durante un período limitado, hasta que lleguen otras soluciones.
Pero ¿de qué transición estamos hablando y de cuánto tiempo? A veces parece que nos referimos a cinco, diez o veinte años, hasta que las renovables u otras tecnologías puedan ocupar su lugar. La realidad es que vamos a seguir necesitando energía nuclear, y en cantidades importantes, durante muchas décadas.
Los reactores que se construyan y entren en operación en las próximas décadas tendrán, como mínimo, vidas de 60 años, y probablemente de 80 o incluso más. Una central que se ponga en marcha entre 2030 y 2040 puede estar funcionando perfectamente más allá de 2100. Es decir, en el próximo siglo seguirá habiendo energía nuclear, y mucha.
Por eso creo que es importante trasladar este mensaje, especialmente a los jóvenes: no estamos hablando de una tecnología que vaya a durar diez, veinte o treinta años mientras esperamos a que llegue otra cosa. Estamos hablando de una energía de futuro, que seguirá formando parte del sistema energético durante el próximo siglo.





