Noemí Jiménez Carro

FRAMATOME

Entrevista: Raquel Ochoa | Fotografía: Noemí Jiménez

Soy Noemí JIMÉNEZ CARRO, la hermana menor de una família de cuatro hermanas con unos padres para quienes nuestra educación siempre fue su objetivo principal.

Tras el tercer año de Ingeniería Química, me surgió la oportunidad de hacer un año de prácticas en una empresa farmacéutica en Inglaterra (Glaxo SmithKline), y aquellos que decían que no volvería nunca a España tenían probablemente razón… tras ver cómo un montón de estudiantes franceses e ingleses hacían prácticas en empresas a nivel internacional como parte de su formación, decidí presentar mi candidatura a la Ecole Nationale Supérieure de Chimie de París. Como la Universidad de Barcelona no tenía acuerdos con esta Universidad, hoy solo tengo el título de ingeniero químico francés.

Tras terminar mis estudios universitarios, me integré en Areva en un programa internacional en 2006 y desde entonces… ¡hasta hoy!
He ocupado puestos operacionales en producción en la planta de conversión de uranio en Comurhex y he sido responsable de mantenimiento en la nueva planta de enriquecimiento de Uranio de Areva.

Tras 8 años en operaciones, en 2014 decidí dar un cambio dentro del grupo y me incorporé a la Unidad de Negocio de Combustible para trabajar sobre las ofertas de transferencia de tecnología.

Paralelamente inicié los estudios de un máster en Derecho Internacional sobre propiedad intelectual para desarrollar nuevas formas de negocio que permitiesen una mejor durabilidad de nuestras actividades. Esta formación es una verdadera caja de herramientas para protegerse, crear valor y establecer modelos más flexibles y responder a las nuevas necesidades de mercado. Cuando vemos las industrias de equipamientos aéreos, telecomunicaciones, materiales de construcción y otras, la pregunta que debemos hacernos es por qué nos cuesta tanto en la industria nuclear hablar de propiedad intelectual para mejorar nuestra competitividad.

Hoy tengo dos misiones: mantener y desarrollar el mercado del combustible en el mercado coreano y asistir a nivel de negocio relacionado con la propiedad intelectual a los otros comerciales y jefes de proyecto del sector del combustible.

Mi primera experiencia en el extranjero cambio mi vida abriéndome la mente y el espíritu a diferentes maneras de vivir, valores e idiomas. Lo primero que aprendes cuando trabajas con clientes extranjeros y cuando tú mismo eres extranjero es la humildad y el respeto. Éstas son dos herramientas clave para vivir en sociedad con gente diferente de la que te enriqueces cada día.

He visitado plantas de fabricación de combustible en Francia, Alemania, Corea, China, Kazakstán y Rusia, y he podido participar en negociaciones y proyectos con clientes tan diversos como enriquecedores. La flexibilidad, el respeto, la pedagogía y la educación son elementos imprescindibles para desarrollar negocio con otros países.

¿Cómo influyó el traslado en tu vida familiar/personal?
Mi marido y mis hijos son franceses, aunque en casa hablamos indistintamente español y francés. Soy una ciudadana europea convencida de que la unión de Europa puede llevarnos a un futuro mejor para nuestros hijos. Cada verano pasamos 3 semanas en un país europeo para que descubran las diferentes lenguas, maneras de vivir, costumbres… y que comprendan que todos somos extranjeros de algún sitio y podemos aportar muchísimo con nuestra propia diferencia.

¿Mantienes contacto con otros españoles en Francia?
Cuando coincido con un español en el entorno laboral o en cualquier otra actividad me da siempre mucha alegría, pero la mayoría de los que conocí en Francia han vuelto a España y debo reconocer que mi círculo más íntimo está compuesto de gente de varias nacionalidades, pocos de ellos son españoles.
De España lo que más echo de menos es a mi familia, aunque he aprendido a estar muy cerca de ellos pese a la distancia. Con respecto a la gastronomía, como buena española que soy, los embutidos, espárragos y pimientos de denominación de origen nunca faltan en mi despensa… ¡así que no tengo ocasión de echarlos de menos! Cuando vuelvo a casa, mi familia siempre prepara mis platos favoritos que solo ellos saben preparar tan bien.

¿Invitas a los jóvenes a que amplíen su horizonte profesional fuera de nuestras fronteras?
Creo que hoy en día es imprescindible. Aprender idiomas, conocer nuevos horizontes y cuestionar nuestra propia cultura nos permitirán desarrollar un espíritu crítico que evitará que acabemos todos en posiciones extremas debido a la manipulación de las redes sociales y los medios. Por favor, a todos los jóvenes de España y de Europa, moveos y os daréis cuenta de que solo el odio, el extremismo y la ignorancia son los enemigos de nuestra sociedad plural…

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Ignacio Prieto Díaz