Hacia un nuevo Plan General de Residuos Radiactivos

Texto e imagen: ENRESA

El pasado mes de marzo Enresa presentó ante la Secretaría de Estado de Energía el borrador del 7º Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), el documento que rige la gestión de los residuos radiactivos y el desmantelamiento de las centrales nucleares en España. Este borrador comienza ahora su tramitación, que culminará con la aprobación final del Plan en por el Consejo de Ministros. El borrador del 7º PGRR mantiene muchas de las estrategias que ya estaban en vigor en el sexto, pero dibuja un escenario más preciso de generación de residuos, fija el marco temporal para el desmantelamiento de las centrales nucleares y establece plazos para la gestión final del combustible gastado en un Almacén Geológico Profundo, entre otras novedades.

Sede social de Enresa en Madrid.

Enresa presentó el pasado mes de marzo ante la Secretaría de Estado de Energía el borrador del 7º Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) que ya está en proceso de tramitación. Será aprobado, cuando proceda, por el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La presentación de este documento responde a la necesidad de actualizar el vigente plan, aprobado en 2006. El Plan General de Residuos Radiactivos es el documento oficial que contempla las estrategias, actuaciones necesarias y soluciones técnicas a desarrollar en el corto, medio y largo plazo en España para la gestión de los residuos radiactivos y para el desmantelamiento de las instalaciones nucleares.

El borrador del 7º PGRR actualiza las soluciones técnicas y las previsiones económicas respecto a lo que ya está en vigor con el sexto Plan y adecúa todo el planteamiento al marco normativo derivado de la Directiva 2011/70/Euratom.

El escenario de referencia de la propuesta presentada asume la previsión del cese de operación de las centrales nucleares recogida en el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), de enero de 2020, y en el calendario establecido en el protocolo de intenciones para su cierre ordenado, suscrito entre Enresa y los propietarios de las centrales en marzo de 2019.  Así, se prevé que los siete reactores actuales pararán definitivamente entre 2027 y 2035.

Con base en este calendario, se actualiza tanto la previsión de generación de residuos radiactivos de muy baja, baja y media actividad, como de residuos especiales (RE), residuos de alta actividad (RAA) y combustible gastado (CG), a los que va a tener que hacer frente el sistema de gestión de residuos español.

Tabla 1. Resumen del Inventario nacional según el borrador del 7º PGRR.

Dadas las características y dimensión del parque nuclear español, el borrador del 7º PGRR mantiene como estrategia de gestión del combustible gastado el denominado “ciclo abierto”, es decir, que no se contempla el reprocesado sino el almacenamiento de los residuos generados por las plantas.

Gestión de residuos de muy baja, baja y media actividad

Sobre la gestión de residuos de muy baja actividad, el borrador del nuevo PGRR estima que existe una capacidad autorizada en el Centro de Almacenamiento de El Cabril superior al inventario futuro de residuos previsto. Para los residuos de baja y media actividad, se prevé que será necesario disponer de nuevas celdas de almacenamiento en el año 2028, para atender las demandas de las planificaciones de operación y desmantelamiento de las centrales y poder continuar con el normal almacenamiento de este tipo de residuos. En este centro de almacenamiento se gestionan todos los residuos de muy baja, baja y media actividad que se generan en España, tanto los procedentes de la operación y del desmantelamiento de centrales nucleares, como los producidos en hospitales, laboratorios e industrias.

Plataforma de almacenamiento de El Cabril.

Gestión del combustible gastado

En cuanto al almacenamiento temporal del combustible gastado de las centrales nucleares y de los residuos de alta actividad, el borrador del Plan contempla un Almacén Temporal Centralizado (ATC) para la gestión de estos materiales, que estaría operativo en 2028 y que incluiría un Almacén de Espera de Contenedores que podría entrar en servicio en 2026.  No obstante, en la documentación ambiental que acompaña al borrador del 7º PGRR, se contemplan diferentes opciones: un único almacenamiento (ATC) o varios (instalaciones de Almacenamiento Temporal Descentralizado -ATD-). Durante la tramitación del Plan se deberá definir si se mantiene la estrategia de una única instalación centralizada, tal como contempla el vigente 6º PGRR, o si se opta por varios emplazamientos.

El plan incorpora además actuaciones complementarias mediante almacenamientos temporales individualizados (ATI), para completar la capacidad de las piscinas y permitir los procesos de recarga. En concreto, se dotará a todas las centrales nucleares de capacidad de almacenamiento en seco suficiente en sus ATI, que se diseñarán y ejecutarán en función del número y tipo de contenedores necesarios para cada instalación, así como de las características de los emplazamientos donde se sitúen.

En cuanto a la gestión definitiva del combustible gastado, el borrador del 7º PGRR contempla como estrategia la opción del Almacenamiento Geológico Profundo (AGP), que se considera la alternativa más sostenible y segura, con la previsión de que esté operativo en 2073. Esta solución es la que concita mayor acuerdo internacional, tal como se señala en el preámbulo de la Directiva 2011/70/Euratom, por la que se establece un marco comunitario para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y de los residuos radiactivos.

Desmantelamiento

El borrador mantiene la previsión de desmantelamiento inmediato de las centrales tras su cese definitivo de operación. Por primera vez, Enresa dispone de un calendario de cierre, que le permite realizar una planificación conjunta del desmantelamiento de todas las centrales. Según recoge el borrador del plan, las labores preparatorias del desmantelamiento se iniciarán al menos tres años antes de la fecha de cese de cada central y se prevé el inicio de la ejecución del desmantelamiento tres años después del cese. En estos seis años se llevarán a cabo las actividades de vaciado de las piscinas de combustible gastado, las tareas preparatorias de la instalación y la obtención de la autorización de desmantelamiento. Posteriormente, se estima un plazo de diez años para la ejecución material del desmantelamiento y recuperación del espacio ocupado por la instalación.

Cental nuclear José Cabrera.

Costes

En el borrador del plan también se recoge una evaluación de los costes pasados y futuros asociados a las distintas actividades recogidas en el propio Plan, acordes con el escenario, estrategias y programas de actuación previstos. Así, según se refleja, los costes totales de las líneas de actuación que contiene esta planificación serían de más de 23.000 millones de euros para el periodo 1985-2100.

Tabla 2. Costes totales para el periodo 1985-2100 del borrador del 7º PGRR.

El Séptimo Plan en 35 años de historia

Desde la creación de Enresa, hace ya 35 años, se han sucedido seis Planes Generales de Residuos Radiactivos. El 6º PGRR, actualmente en vigor, fue aprobado por el Consejo de Ministros en 2006.

Tras su presentación, el borrador del 7º PGRR -que puede consultarse en  https://energia.gob.es/es-es/Novedades/Documents/borrador_7_PGRR.pdf– se someterá a evaluación ambiental estratégica, según lo previsto en la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental. El proceso se desarrollará también de acuerdo con lo previsto en el Real Decreto 102/2014, de 21 de febrero, para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos. En este proceso se fomentará la participación pública, en los términos previstos en la Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente y en la citada Ley de evaluación ambiental.

El Plan General de Residuos Radiactivos deberá ser aprobado finalmente por el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear y oídas las Comunidades Autónomas en materia de ordenación del territorio y medio ambiente. Finalmente, se dará cuenta a las Cortes Generales del plan aprobado.

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