La taxonomía de la Comisión Europea

JUNTA DIRECTIVA DE LA SOCIEDAD NUCLEAR ESPAÑOLA

La preocupación social por la problemática relacionada con el medioambiente y el cambio climático tiene una relevancia capital en los países de la OCDE, siendo la Unión Europea la abanderada en el desarrollo de iniciativas políticas en esta dirección. En este marco, la publicación hace unas semanas de las conclusiones del Grupo de Expertos de la Taxonomía (TEG), que aconseja a la Comisión Europea sobre las tecnologías libres de emisiones, relega la energía nuclear a un inmerecido papel secundario, no reconociendo su imprescindible labor en la lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este panel de expertos reconoce que la energía nuclear contribuye de una manera sustancial a la mitigación del cambio climático. Sin embargo, concluyen que “la evidencia sobre la energía nuclear es compleja y difícil de evaluar en el contexto de la taxonomía”. A pesar de ser “difícil de evaluar”, aconsejan no incluir la energía nuclear en la lista de tecnologías susceptibles de ser financiadas como herramientas que nos ayuden en la transición energética.

Esta clara maniobra política, insostenible desde un punto de vista estrictamente técnico, nos sitúa nuevamente ante un error estratégico de difícil encaje racional. Además, va en contra de las conclusiones del documento “Clean Planet for All” de la propia Comisión Europea, que reconoce que la energía nuclear y las energías renovables formarán la columna vertebral de la generación eléctrica en Europa. En este mismo sentido se manifiestan la Long Term Strategy de 2018 y el European Green Deal de 2019.

Nos preocupa que Europa esté confundiendo el fin con los medios. El fin es llevar a cabo una transición energética sostenible, tanto medioambiental como social y económicamente. El sector energético es el que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, con un 28,2 % del total y necesita, por tanto, una profunda transformación si queremos alcanzar la neutralidad en carbono en un futuro a medio plazo.

En la actualidad, la energía nuclear produce el 47 % de la electricidad libre de emisiones en la Unión Europea y nos ahorra la emisión de 500 millones de toneladas anuales. La tecnología imprescindible para poder llevar a cabo la transición energética ya existe, es una realidad que lleva décadas suministrando a Europa energía estable, segura, limpia y competitiva. Sabotear el desarrollo de la misma desde las instituciones y por motivos no técnicos supone un revés para los intereses de todos los europeos que la Comisión debería reevaluar lo antes posible.

Desde la SNE confiamos en que la evidencia de la realidad reconduzca la actitud antinuclear de parte de nuestras instituciones y podamos, por fin, contar con unos planes de futuro que se basen en sólidos argumentos técnicos y científicos y permitan alcanzar los objetivos medioambientales ambiciosos que nos hemos marcado, sin perder por ello la batalla de la competitividad y la prosperidad de nuestra región.

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