Central Nuclear de Cofrentes.
36 años en plena forma

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El pasado 14 de octubre, la central nuclear de Cofrentes cumplió 36 años desde su primera conexión a la red eléctrica nacional.

HISTORIA DE UNA CENTRAL

La decisión de ubicar la central nuclear de Cofrentes en el pueblo del que toma su nombre, dentro de la Comunidad Valenciana, obedeció sobre todo al dinamismo contrastado de la economía valenciana, que a principios de la década de los setenta presentaba espectaculares incrementos en el consumo de energía eléctrica. En aquel momento, los medios de producción propios de la Comunidad se centraban prácticamente en la central térmica de fueloil de Castellón (sustituida en la actualidad por un ciclo combinado), que suponía el 74 % de la potencia instalada, y en las tres cuencas hidráulicas (Júcar, Mijares, Turia), sin contar todavía en aquel momento con el aprovechamiento hidráulico de Cortes La Muela que entraría en funcionamiento unos años más tarde. La central nuclear de Cofrentes permitiría la sustitución del fuel e incrementaría considerablemente la producción eléctrica en la Comunidad.

Tras barajar una serie de opciones respecto al posible emplazamiento, se consideró que Cofrentes reunía las mejores condiciones, especialmente por su relativa proximidad al gran centro consumidor de electricidad que es Valencia, y por ser esta una zona de baja densidad demográfica, de poca actividad industrial y con unos recursos agrícolas bastante limitados, además de estar plenamente garantizada el agua para su refrigeración gracias al aporte de los ríos Júcar y Cabriel confluentes en el antiguo embalse de Embarcaderos, donde se instalaría la estación de bombeo para la toma de aguas de refrigeración.

El tipo de reactor elegido fue de agua en ebullición y más concretamente el sexto modelo (BWR-6) de los desarrollados por la compañía norteamericana precursora de esta tecnología, General Electric. El hecho de incorporar un reactor de agua en ebullición no estuvo motivado por la inclinación hacia un determinado tipo de tecnología, ya que la decisión se tomó en base a la valoración de las ofertas recibidas tras un concurso que, finalmente, adjudicó el proyecto a General Electric.

El proyecto Cofrentes se inició en marzo de 1973, al contratarse con el tecnólogo, el suministro del reactor, del turbogenerador y de la primera carga de combustible. En la misma fecha se contrataron los trabajos de ingeniería. Los años 1973, 1974 y 1975 se dedicaron a la realización de la ingeniería básica, adquisición del equipo principal y obtención de la autorización de construcción, comenzándose a partir de ese momento la cimentación de la central, cuyo hito más significativo sería el hormigonado de la losa del reactor en septiembre de 1975.

Izado de la vasija. 1977.

En 1982, con la obra civil en su recta final y con los equipos principales ya instalados se iniciaron las pruebas prenucleares, encajadas simultáneamente con el final del montaje y los acabados de la obra civil, dentro de un programa coordinado, que fue el instrumento de seguimiento y control de todas las actividades del emplazamiento hasta la puesta en marcha.

1984 sería el año decisivo para la entrada en funcionamiento de la central tras obtenerse el 23 de julio el Permiso de Explotación Provisional, que daría paso, en agosto, al inicio de la primera carga de combustible. Con el núcleo del reactor conteniendo los 624 elementos que lo componen, se iniciaron las pruebas nucleares, tras las cuales se llevaría a cabo la conexión de la central a la red el 14 de octubre de ese año 1984.

CERTIFICACIÓN DE LA ACTIVIDAD

Diez años después de su puesta en marcha, en 1995, la central de Cofrentes fue la primera central nuclear del mundo en obtener la certificación AENOR como Empresa Registrada, reconociendo con ello que su sistema de Gestión de la Calidad está de acuerdo con los criterios internacionalmente reconocidos en la Norma ISO 9001.

Siguiendo esta línea de certificaciones independientes, en 1996 obtuvo un nuevo reconocimiento al Sistema de Gestión Ambiental (SGA) que reconocía y avalaba contra la norma ISO 14001:2015, las bondades del SGA, siendo la primera central nuclear española que obtuvo esta certificación.

Este compromiso ambiental adquirido y contenido en los principios de SGA exige de C.N. Cofrentes la producción de energía eléctrica de manera respetuosa con el medioambiente, así como hacer un uso racional de los recursos naturales con el fin de contribuir a un desarrollo sostenible.

La ratificación definitiva al compromiso ambiental que desde sus orígenes ha mantenido Cofrentes, se produjo en 2016 con la obtención del certificado ambiental EMAS III (Eco- Management and Audit Scheme) sobre evaluación, gestión y mejora de manera continua de los efectos ambientales, siendo también la primera de España en conseguirlo.

Muy recientemente AENOR ha remitido la comunicación de que la auditoría realizada a nuestro sistema de gestión ambiental, según reglamento EMAS, con resultado conforme, avalado mediante certificado EMAS III para Iberdrola Generación Nuclear, con fecha de validación 23-09-2020.

36 AÑOS EN PLENA FORMA (1984 – 2020) 

La central nuclear de Cofrentes, es en la actualidad, el centro de producción de energía eléctrica más importante de la Comunidad Valenciana, y la central nuclear de mayor potencia de nuestro país, con 3.237 MW de potencia térmica autorizada y 1.092 MW de potencia eléctrica. Haciendo un símil deportivo, podemos afirmar que ha alcanzado 36 años de operación en un perfecto estado de forma.

Sin embargo, lo más destacado de esta celebración es haber funcionado a los largo de estos 36 años, de manera segura y fiable, aunque llegar hasta aquí ha requerido de una constante evolución tecnológica que ha permitido realizar sucesivos aumentos de potencia, pasando de los 975 MWe iniciales con los que arrancaba la central, a los 1.092 actuales, así como a la ampliación de los ciclos de operación que han pasado de los 12 a los 24 meses, o la duración de las paradas de recarga de combustible que actualmente se realizan por término medio en unos 35 días.

La madurez de C.N. Cofrentes es visible en muchos aspectos, pero destaca especialmente en la reducción de las paradas automáticas o Scram, habiendo acumulado en el momento actual más de 11 años sin paradas de esta naturaleza.

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