Imagen de Helena Jankovičová Kováčová (Fuente: Pixabay)

Pacto Verde Europeo: luz entre las sombras

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El mundo tiene un problema serio con las condiciones ambientales en las que desarrollan sus hábitos de vida las especies que lo pueblan, independientemente del medio en el que lo hagan ya sea terrestre o marino. Esto un problema que se visualiza y se prioriza hoy, pero que tiene su origen en las decisiones tomadas en el pasado y que marca lo que va a ocurrir en un futuro ya muy cercano. A esto se une que, para buscar una solución global a este problema, algunas potencias mundiales están pensado solo en local y no quieren poner en riesgo su crecimiento económico, ignorando las consecuencias que tendrán estas políticas en el corto plazo. Y claro, llegados a este punto ya no podemos hablar de evitar el cambio climático y ya tenemos que hablar de adaptarnos al cambio climático.

A través de este artículo se pretende explicar qué es el Pacto Verde Europeo (European Green Deal) y en qué medida este pacto viene para solucionar los problemas mencionados anteriormente y a aportar algo de luz entre las sombras medioambientales que nos rodean. Es un primer paso, quizás ambiguo en algunos planteamientos, pero al menos sirve para lanzar un mensaje al mundo de nuevas intenciones y que no sirve hacer las cosas como las veníamos haciendo hasta ahora. Según se recoge en el texto publicado por la Comisión Europea, el Pacto Verde Europeo es una “estrategia de crecimiento destinada a transformar la UE en una sociedad equitativa y próspera, con una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva, en la que no habrá emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 y el crecimiento económico estará disociado del uso de los recursos”.

Figura 1. Estructura del Pacto Verde Europeo (Fuente: UE)

Por su interés para el sector nuclear, este artículo se centra en la interpretación de los pilares de “un mayor nivel de ambición climática de la UE para 2030 y 2050” y “el suministro de energía limpia, asequible y segura”. Entre los años 1990 y 2018, la UE redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 23%, periodo en el cual la economía de la Unión Europea creció un 61%. Esto demuestra que el crecimiento sostenible es viable. El problema reside en que, con las políticas actuales de reducción de emisiones, en 2050 solo seríamos capaces de reducirlas en un 60%. Y la intención del pacto es tener “un mayor nivel de ambición climática”, por lo que se contempla la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% para 2030 (respecto a las emisiones de 1990) y alcanzar la neutralidad climática en 2050.

Vinculado a este pilar del Pacto Verde Europeo, la Comisión Europea emite en marzo de 2020, una propuesta de Reglamento al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE con la llamada “Ley del Clima Europea”. El principal objetivo de esta Ley es alcanzar la neutralidad climática en 2050, para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2ºC y limitarlo a 1,5ºC respecto a niveles preindustriales (artículo 2 de la COP 21 de París 2015) y avanzar hacia el objetivo global de adaptación al cambio climático (artículo 7 de la COP 21 de París 2015). En lo que a generación de energía eléctrica se refiere, la tecnología nuclear tendría mucho que decir en estos objetivos.

No deja de ser curioso que en el texto de la Ley del Clima y en el Pacto Verde Europeo, no aparezca ni una vez la palabra “nuclear”, siendo la tecnología de generación no emisora de CO2 con mayor producción de electricidad en la UE, casi como todas las tecnologías renovables juntas (ver Figuras 2 y 3). Si bien la Figura 2 recoge lo ocurrido en un día concreto, esto sería extrapolable a un periodo de tiempo mayor (hasta casi 3 años) como se ve en la Figura 3 (teniendo en cuenta el impacto de la pandemia en lo que a demanda eléctrica se refiere).

Figura 2. Generación de electricidad por tecnologías no emisoras de CO2 (a fecha 02/12/2020. Fuente: FORATOM – ENTSO-E)
Figura 3. Porcentaje de generación nuclear sobre el total de tecnologías no emisoras de CO2 desde el 01/01/2018 hasta el 02/12/2020. (Fuente: FORATOM).

La UE se enfrenta a un reto ambiental, climático, económico y social. Las acciones que se plantean en todos los sectores van a transformar los hábitos de vida de los ciudadanos y van a modificar sustancialmente las sociedades. Es importante que la transición y los cambios que se proponen sean lo más justos posibles con las personas y con las sociedades, ya que “la transición solo puede tener éxito si se hace de manera justa e integradora. No todos los Estados miembros, regiones o ciudades parten desde el mismo punto de partida para enfrentar esta transición ni tienen la misma capacidad de respuesta”.

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