La industria nuclear en el ejercicio 2020

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El parque nuclear español –formado por siete reactores en cinco emplazamientos– constituye un activo estratégico en el sistema eléctrico español.

A pesar de la crisis mundial que se inició en el mes de marzo por la COVID-19 –y que exigió la implantación de estrictas medidas de seguridad sanitarias en todas nuestras instalaciones y empresas–, en 2020 la energía nuclear ha vuelto a ser líder –por décimo año consecutivo– en la generación eléctrica en España –con más del 22 % de la electricidad producida–, en evitar emisiones a la atmósfera –cerca de 30 millones de toneladas de CO2, produciendo más del 33 % de la electricidad limpia– y en número de horas de funcionamiento medio –con 7.834 de las 8.784 horas del año (2020 fue bisiesto).

Estas cifras se logran, año tras año, gracias a la impecable gestión de los titulares de las centrales nucleares, que las operan priorizando la seguridad y realizando todas las inversiones necesarias para tener las instalaciones siempre a punto. A ello se une el apoyo de las empresas del sector nuclear –presentes en toda la cadena de valor del ciclo del combustible– y que han seguido desarrollando e iniciando numerosos proyectos, tanto a nivel nacional como fuera de nuestras fronteras, en las difíciles circunstancias creadas por el coronavirus. El sector nuclear español cuenta, además, con profesionales altamente capacitados y formados que consiguen con su dedicación y empeño los resultados alcanzados.

En el marco del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 –aprobado en marzo de 2021 por el Gobierno de España–, el funcionamiento continuado de los siete reactores que conforman nuestro parque nuclear ha de seguir jugando un importante papel en la transición hacia una economía y un sistema eléctrico descarbonizado. En el Plan se contempla que las siete unidades permanecerán en funcionamiento hasta final de 2027 y que en 2030 la potencia instalada será aproximadamente la mitad de la actual, quedando tres unidades progresivamente en funcionamiento hasta el año 2035.

La importancia de la energía nuclear se refleja en las renovaciones de las autorizaciones de explotación concedidas a las centrales de Almaraz I y II, Vandellós II y Cofrentes y la presentación de las solicitudes para renovar las de Ascó I y II. Las renovaciones demuestran que la energía nuclear es esencial –tanto para la limitación de las emisiones de efecto invernadero como para la firmeza, estabilidad y equilibrio del sistema eléctrico– y que las centrales nucleares operan con todas las garantías de seguridad y con indicadores de funcionamiento muy positivos.

Sin embargo, en los últimos años la energía nuclear se ha visto sometida a una enorme y creciente presión fiscal, que –junto a la fuerte depresión en el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista por la reducción de la actividad económica por efecto de la pandemia– ha llevado a que en el ejercicio 2020 las centrales hayan tenido un flujo de caja negativo. Esta situación sería insostenible si se mantuviera en los próximos ejercicios.

Para asegurar viabilidad económico-financiera del parque nuclear, es necesario que se revise la tributación –impuestos y tasas, en algunos casos redundantes– a la que están sometidas las centrales nucleares o la regulación que determina sus ingresos como mecanismos que pueden hacer viable su permanencia en el sistema eléctrico.

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