Presión fiscal sobre la actividad del parque nuclear español

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Desde hace varios años –y a pesar de su excelente funcionamiento– el resultado financiero del parque nuclear se ha visto mermado, hasta el punto de haber funcionado a pérdidas durante algunos de los ejercicios, debido principalmente a la excesiva presión fiscal que soporta.

En el ejercicio 2020, por efecto de la pandemia por la COVID-19 y la consiguiente aminoración de la demanda de energía eléctrica, se ha producido una fuerte depresión en el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista, superior al 28%, pasando de 47,68 €/MWh en el ejercicio 2019 a 33,96 €/MWh. Esto ha supuesto una importante disminución de los ingresos de mercado del parque nuclear por venta de electricidad.

Sin embargo y, al mismo tiempo, la presión fiscal que grava la producción eléctrica de origen nuclear se ha visto incrementada, con la entrada en vigor de un nuevo impuesto en Cataluña y la extensión a todas las centrales de la tasa que financia el servicio de respuesta prestado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Además y, según lo acordado en marzo de 2019 con Enresa, un hecho destacable es que –desde el 1 de enero de 2020- la tarifa fija unitaria de la prestación patrimonial para la financiación de Enresa llamada tasa Enresa y aportada por las empresas propietarias de las centrales nucleares– se ha incrementado en un 19,2%, pasando de un valor de 6,69 euros/MWh a un valor de 7,98 euros/MWh.

La concurrencia de los bajos precios de mercado y la elevada presión fiscal ha supuesto que el parque nuclear haya funcionado por primera vez con un flujo de caja operativo negativo, porque los precios del mercado no han cubierto sus costes operativos, impuestos y tasas.

Ni siquiera –durante varias semanas en los meses de abril y mayo, en los que el precio medio del mercado fue de 17,7 y 21,3 €/MWh, respectivamente– los impuestos y tasas a los que se encuentra sometido han podido ser cubiertos con los ingresos por venta de energía.

Esta situación –que en el ejercicio 2020 ha podido resultar coyuntural– es preocupante, ya que puede ser un adelanto de lo que puede ocurrir en los próximos cinco a diez años con la instalación de una gran cantidad de potencia renovable –tal como se prevé en los objetivos establecidos en el PNIEC 2021-2030–, como indican las proyecciones de los precios futuros del mercado mayorista. Un ejemplo muy reciente es el resultado de la subasta de renovables que ha tenido lugar en enero de 2021, en la que el precio medio que recibirán las empresas adjudicatarias durante los próximos 12 años está por debajo de 25 €/MWh.

Adicionalmente, la llamada tasa Enresa, el impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado establecido en la Ley 15/2012 y las “ecotasas” autonómicas (vigentes en Extremadura, Comunidad Valenciana y Cataluña) se solapan en su fundamento.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el gravamen de alguno de los impuestos y tasas no se produce sobre los beneficios del parque nuclear, sino sobre el objeto de la operación de las centrales, es decir, la producción de electricidad.

De esta forma, la suma de impuestos y tasas que han gravado la generación eléctrica nuclear en el ejercicio 2020 se ha situado en torno a 21 €/MWh, haciendo que en su conjunto haya supuesto más del 61% de sus ingresos de mercado por la venta de energía eléctrica. Aunque los ingresos hayan sido cerca de un 30% inferiores a los del ejercicio 2019, el valor total de los impuestos y tasas abonadas a los distintos órganos de la administración ha sido casi un 10% superior, lo que corrobora la enorme presión fiscal que grava la generación eléctrica de origen nuclear, independientemente de los ingresos –y eventuales beneficios– obtenidos por la venta de la misma.

Por tanto, es necesaria una reducción de la presión fiscal a la que está sometida la energía nuclear. Para que las centrales puedan funcionar de acuerdo a los escenarios contemplados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del Gobierno de España, es necesario actuar cuanto antes, ya que repetir en próximos ejercicios la situación del ejercicio 2020 hará insostenible la viabilidad financiera del parque nuclear español.

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